La Unidad de Investigación de El Comercio ha revisado los perfiles tributarios de los aspirantes de todos los partidos a una curul en el próximo Parlamento y ha detectado que al menos 32 de ellos arrastran deudas con la Sunat que ya han pasado a la condición de coactivas. Es decir, que pueden ser cobradas por la referida entidad de manera forzosa y sin autorización judicial previa; incluso bajo la modalidad de embargo de cuentas o propiedades. Una situación particularmente reprobable en ciudadanos que pretenden obtener el respaldo de sus pares en las ánforas para representarlos, tanto por el hecho de que no constituyen precisamente modelos de conducta para sus eventuales votantes, como la ironía de que están dispuestos a gastar dinero en sus campañas, pero no en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
Las excusas que recitan al ser requeridos por la morosidad que arrastran son diversas: olvidos, descuidos del contador, persecución política… Lo cierto, no obstante, es que tales deudas no podrían haber llegado al extremo de convertirse en coactivas si sus titulares no hubiesen sido advertidos oportunamente de que estaban impagas.
El caso más escandaloso es el del excongresista Gustavo Espinoza, candidato a diputado por Lambayeque en las listas de Somos Perú. Su deuda, que data originalmente del 2000, asciende a S/233.000 y él declara que no la piensa pagar. Consultado sobre cómo solventará su campaña, Espinoza afirma que lo hará con dinero de su esposa, de sus hijos y de las empresas familiares. “Somos una familia de mucho dinero”, dice… Lo que solamente hace más clamorosa la falta en la que viene incurriendo hace tantos años.
Su caso, sin embargo, no es el único. Los postulantes al Congreso en esa misma situación asoman en múltiples partidos y alianzas (Avanza País, Podemos, Fuerza Popular, Venceremos, etc.), y llama la atención que tales organizaciones políticas parezcan estar dispuestas a perjudicarse con el descrédito de deudores cuyas postulaciones auspician. Si ellos no sienten vergüenza, las organizaciones que los presentan a las elecciones deberían forzarlos a actuar como si la tuvieran…
De otro modo, la pregunta que esta circunstancia nos obliga a plantearnos es: ¿si así proceden ahora que no tienen una situación ventajosa por ser congresistas, cómo se conducirán si salen elegidos?
Es preciso aclarar que, al ser contactados para la elaboración del informe de la Unidad de Investigación de este Diario, varios de los candidatos morosos ofrecieron saldar sus deudas a la brevedad. Pero aquí permaneceremos atentos para verificar que aquello no sea solo una promesa electoral.