La reciente decisión de la revista “Global Finance” de otorgar por segunda vez la calificación máxima de A+ a Julio Velarde en su informe mundial de banqueros centrales del 2026 es motivo de orgullo y reflexión para el país. Anunciada durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Tailandia, esta distinción –que el presidente del directorio del Banco Central de Reserva (BCR) comparte en la cima con su par de Dinamarca, Christian Kettel Thomsen– evalúa en casi cien naciones el control inflacionario, la política de tasas de interés y la firmeza ante las presiones externas. Más que un galardón individual, representa el respaldo global a una conducción serena frente a un entorno internacional impredecible.
La reciente decisión de la revista “Global Finance” de otorgar por segunda vez la calificación máxima de A+ a Julio Velarde en su informe mundial de banqueros centrales del 2026 es motivo de orgullo y reflexión para el país. Anunciada durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Tailandia, esta distinción –que el presidente del directorio del Banco Central de Reserva (BCR) comparte en la cima con su par de Dinamarca, Christian Kettel Thomsen– evalúa en casi cien naciones el control inflacionario, la política de tasas de interés y la firmeza ante las presiones externas. Más que un galardón individual, representa el respaldo global a una conducción serena frente a un entorno internacional impredecible.
Este premio cobra mayor relevancia al cumplirse 20 años de la llegada de Velarde al mando del ente emisor. Durante más de dos décadas marcadas por crisis políticas, el paso de 11 mandatarios de diversas tendencias y más de 30 Gabinetes, la autoridad monetaria ha actuado como un baluarte de solvencia. Mientras la demagogia y la improvisación golpeaban al aparato estatal, el banco central defendió con celo su autonomía consagrada en la Constitución de 1993, negándose siempre a financiar el gasto fiscal.
Los frutos de ese rigor son tangibles. Bajo el liderazgo de Velarde, el Perú ha consolidado el ciclo de precios estables más largo de su historia republicana, manteniendo la inflación en un rango meta de entre 1% y 3% –el más bajo entre las economías regionales con moneda propia– y multiplicando las reservas internacionales como escudo ante choques externos y la pandemia. Para millones de familias peruanas, tras el trauma hiperinflacionario de los ochenta, preservar la fortaleza del sol significa proteger el poder adquisitivo de sus sueldos y la capacidad de planificar su porvenir. Asimismo, esta trayectoria demuestra que es posible construir en el Estado Peruano una institución de excelencia regida por la meritocracia, capaz de formar cuadros técnicos de primer nivel y trascender a los gobiernos de turno.
Saludar hoy este nuevo reconocimiento mundial a los más de veinte años de servicio de Julio Velarde y a su renovada continuidad en el cargo implica reafirmar una verdad esencial: que la disciplina técnica y la autonomía institucional son activos irrenunciables que el Perú debe resguardar.