El ilustrador Víctor Aguilar Rúa le rindió homenaje a Verástegui con sus propias manos.
El ilustrador Víctor Aguilar Rúa le rindió homenaje a Verástegui con sus propias manos.
Por Miguel Villegas

El 18 de agosto del 2018, con ese rostro de chino negro inconfundible, ese pullover que era parte de su última elegancia y esa obra noble que miraba con la misma intensidad a la matemática y a la poesía, Enrique Verástegui (1) habló con Somos en su casa de Cañete -en lo que alguna vez fue su casa de Cañete-, su infancia y sus recuerdos, sin saber que sería la última vez. Un año y días después, el 27 de julio, viernes, murió.