Por Oscar García

La cultura pop hace tiempo que no es el territorio exclusivo de oscuros ejecutivos que promueven artistas de diseño sacados de sus laboratorios. Hace ya varios años que sabemos que las cosas pueden ser de otro modo. Hablamos de los músicos que graban una canción en su cuarto, la suben a Internet y, días después, el mundo entero tararea esa melodía. Antes fueron Justin Bieber y Billie Eilish. De esa misma estirpe son Doja Cat y Kali Uchis, hijas del mismo momento cultural. Una grabó un video viral que no debe haberle costado más que unas horas de diversión y alcanzó repercusión mundial. La otra registró su primer disco con un micrófono y su Mac. Y hoy ambas son estrellas y arquitectas de su sonido.

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