Por Lilia Córdova Tábori

La Alameda Grande, hoy de los Descalzos, era la puerta de entrada para el convento de los hermanos franciscanos. Ubicada en el Rímac, esta alameda es recordada por los paseos que el virrey Amat y Juniet hacía con Micaela Villegas, La Perricholi. Se dice que, en la época de la colonia, cerca de mil carruajes paseaban por el lugar. Durante doscientos años, la Alameda de los Descalzos relució de esplendor.

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