No fue una, ni fueron dos, fueron cuatro las veces que la Madre Teresa de Calcuta visitó el Perú. La foto corresponde a la última, en agosto de 1989. Décadas atrás, en los setenta, la religiosa de origen albanés, nacionalizada india, vino en dos oportunidades. En 1973 fundó un albergue en La Parada; en 1979 inauguró un refugio para mujeres abandonadas en Chimbote; y en 1982 –tres días después de la muerte de la senderista Edith Lagos– encabezó la donación de un terreno en Puente Piedra donde más tarde se levantaría un asilo de ancianos. Se suele destacar la segunda visita, porque solo dos meses más tarde, el 17 de octubre de 1979, recibió el Premio Nobel de la Paz. La monja no quiso banquete y exigió que el dinero del galardón, cerca de 200 mil dólares, fuese donado a los pobres.