Pese a que Verstappen ha sido ampliamente superior a Checo Pérez en casi todas las competencias, hay un punto en el que el neerlandés no lo alcanza: en ventas de la gorra especial por el GP de Países Bajos. (Foto: Agencias)
Pese a que Verstappen ha sido ampliamente superior a Checo Pérez en casi todas las competencias, hay un punto en el que el neerlandés no lo alcanza: en ventas de la gorra especial por el GP de Países Bajos. (Foto: Agencias)
Por Daniel San Román

En un campeonato en el que domina con facilidad y en el que su victoria es prácticamente un hecho, a Verstappen rara vez se le ve emocionado. Con el tricampeonato en la mira y un equipo a su disposición, Max ha desarrollado la misma emoción que un cajero automático siente al dispensar dinero: ninguna. Sin embargo, hay una fecha que siempre provoca en él una emoción inusual: Países Bajos. Correr ante su público, con las tribunas emanando columnas de humo naranja, es la ocasión perfecta para que el hombre que actualmente lo gana todo sienta un atisbo de humildad. Un poco de ansiedad al correr ante los suyos, en medio de un campeonato en el que cada vez más personas lo ven como un villano que adormece la categoría con su dominio aplastante.

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