(Video: El Comercio)

Para este año, las deberían cerrar con un crecimiento de 15%, llegando a los US$41 mil millones, según Carlos Posada, director ejecutivo del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (). En ese escenario, es clave el comercio exterior que nuestro país mantiene con , pues se sitúa como el principal destino de nuestros envíos no tradicionales.

De acuerdo al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el 43% de las exportaciones no tradicionales a EE.UU. entre enero y marzo de este año, correspondieron al sector agropecuario. Le siguieron el textil (21%) y el pesquero (10%). Posada asegura que el comercio bilateral entre Perú y EE.UU. se sitúa en US$8 mil millones.

No obstante, con las movidas políticas del impredecible presidente de la nación estadounidense, Donald Trump, existe el temor a nivel mundial de que la potencia mundial tome decisiones que perjudiquen el comercio exterior, particularmente, por la posición que su gobierno maneja a nivel migratorio.

Para Posada, es clave separar el manejo político del económico en el caso de EE.UU., con lo cual, precisó que es importante reconocer los avances en materia empresarial que el gobierno estadounidense  viene realizando y la manera en cómo se ha relacionado con el Perú hasta el momento.

En principio, partiendo desde el Tratado de Libre Comercio (TLC) que firmaron ambos países y que no se ha visto impactado por ninguna de las políticas o decisiones que Trump ha tomado —al menos— durante su primer año de gobierno.

“El TLC con Perú no está en el radar de EE.UU., como sí lo estuvo el TPP, o el NAFTA, que se está renegociando ahorita. Hay presión de algunos sectores en EE.UU. que piden que se mejore el NAFTA. […] Trump es impredecible, pero hay una conducta suya de no cuestionar aquellos países donde EE.UU. tenga superávit. Su visión, considero, es netamente empresarial en ese sentido”, precisó el ejecutivo.

Aunque, por otro lado, están los anuncios de la gran reforma fiscal que Trump planea ejecutar —y que se estaría concretando el próximo año— que, hacia afuera, demuestra el interés que EE.UU. tiene por atraer inversiones y mejorar su clima económico —que dista de su estabilidad política–.

Con ello en mente, Posada resalta que, si la industria en EE.UU. se fortalece, está mandando un mensaje concreto a las empresas: generación de más empleos, más contrataciones y una mayor cantidad de dinero moviéndose en la economía. Esto, sí podría impactar a nuestro país desde el punto de vista de flujos de inversiones que ingresan a nuestra economía.

"Si bien países latinoamericanos pueden ser interesantes, la decisión de quedarse ahí, frente a un panorama mucho más atractivo como lo es una potencia mundial, podría hacer migrar ciertas inversiones en el Perú", indicó.

"Ello significaría una salida importante de dólares, que encarece el dólar, y eso sí tendría impacto en la economía local, que ya está un 60% en soles y un 40% en dólares. Hay que recordar que la deuda en dólares es importante en el Perú; si la deuda aumenta o se hace más costosa, complica a los empresarios y, por otro lado, se benefician los exportadores al recibir sus pagos en dólares, pero se perjudican los importadores y los consumidores", remarcó.

En esa línea, comentó que las reformas a nivel tributario y laboral —que se vienen discutiendo ampliamente en el país— son ejes claves para el crecimiento de la industria y para el aumento de la productividad, toda vez que ambos ya son abordados con fuerza por EE.UU. y demuestran rendir frutos.

"Estos años que se vienen con Trump hay que tomarlos con pinzas en el aspecto migratorio, porque sí nos pueden afectar [sus decisiones], pero, desde el punto de vista de regulación del país y de crecimiento de la industria, yo sugeriría que los tengamos muy en cuenta. Tomar lo bueno, evaluar lo malo, decir lo que tengamos que decir cuando tengamos que decirlo, sin dejar de lado que EE.UU. es nuestro principal socio", puntualizó. 

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