Tipo de cambio: En el mundo, el dólar ha tocado fondo
Tipo de cambio: En el mundo, el dólar ha tocado fondo
Redacción EC

No hay mal que dure 100 años ni mercado que lo aguante. Tras un inicio de año en el que fueron fuertemente castigados, los mercados financieros experimentaron un importante rebote durante marzo.

Así como el colapso en el precio del petróleo durante enero y febrero funcionó como ancla para hundir a los principales índices bursátiles, el despegue de más de 10% que experimentó el crudo en marzo aportó decididamente a la recuperación de las bolsas en el mundo.

No obstante, si quisiéramos señalar al verdadero “culpable” de los rebotes del petróleo y de las bolsas, este sería el . En efecto, mientras el dólar se depreciaba 3,79% frente a una canasta de monedas del mundo, el índice de commodities de Bloomberg subió en 3,69%. Dado que los precios de los commodities se denominan en dólares, normalmente se mueven en sentido inverso a esta moneda. 

La moneda del gobierno más poderoso del mundo –y del único país entre los desarrollados cuyo banco central ya empezó a subir su tasa de interés de referencia– lleva dos meses consecutivos depreciándose. Es curioso que esto suceda en un contexto en el que la economía de EE.UU. crece más rápidamente que las de Europa, Japón e incluso más rápido que en muchos países emergentes.

De hecho, hay quienes sospechan la negociación a puerta cerrada de un nuevo Acuerdo Plaza.  En setiembre de 1985, representantes del Gobierno de EE.UU. se juntaron en el hotel Plaza de Nueva York con sus pares del Reino Unido, Alemania, Japón y Francia y firmaron un acuerdo para ponerle fin a la apreciación del dólar, que había subido más de 60% entre 1980 y 1985. El pacto acordó la venta coordinada de dólares para depreciar la moneda estadounidense. El objetivo se logró y el dólar bajó de forma importante, al punto que, 18 meses más tarde, los cinco países se volvieron a juntar para estabilizarlo. 

Treinta y un años después, tras la reunión de los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G-20 en Shanghái, los bancos centrales en China, la zona euro y Japón han tomado una serie de medidas orientadas a mantener la calma en el mercado de divisas y a tratar de que el crecimiento global sea lo más estable posible. Dado que el mercado considera que la continua apreciación del dólar frente al euro y al yen opera en contra de la consecución de estos objetivos, muchos analistas creen que la reunión del G-20 fue mucho más allá de las vacías declaraciones de colaboración y buenas intenciones que son la norma en este tipo de eventos. 

El Acuerdo Plaza 2.0 implicaría que el Banco Central Europeo y el Banco de Japón se han comprometido a limitar su uso de tasas de interés negativas como herramienta para fomentar el crecimiento económico y así evitar generar presiones a la baja en sus respectivas monedas (y presiones al alza en el dólar). En lugar de las tasas negativas, se concentrarían en incrementar el crédito doméstico a través de compras de deuda corporativa. Todo esto es exactamente lo que el BCE anunció en su reunión en marzo. Si bien el paquete de medidas fue agresivo, el mensaje que dejó Mario Draghi fue débil. Al señalar que no veía más reducciones de tasas en el futuro, Draghi le puso un piso a la tasa de depósito. Con ello, el paquete perdió potencia y el euro se apreció significativamente frente al dólar el día del anuncio.

Dentro del marco del supuesto acuerdo, la FED frenará su proceso de subidas de tasa de interés. Esta medida se oficializó en su reunión de mediados de mes. Estas acciones en su conjunto no solo llevan a estabilizar al dólar sino que, aun más importante, reducen la presión para que los chinos tengan que orquestar una depreciación significativa del yuan. Esto último sería nefasto para la economía mundial, ya que probablemente desataría una guerra de monedas.

Quienes están convencidos de la existencia del Acuerdo Plaza 2.0 aseguran que los chinos han puesto como condición para no depreciar su moneda que la FED no se apresure con la subida de tasas de forma tal que el dólar no se aprecie frente al euro y al yen.

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