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Un muro abandonado puede ser la mejor evidencia del paso del tiempo. En su superficie pueden quedar registradas las huellas de su deterioro o también los cambios experimentados en una época determinada. Algo de eso hay en esta muestra bipersonal de Ana Osorio y Xabi Gracia, quienes utilizan la pintura —la técnica mixta y lo abstracto— para representar esas marcas temporales de las que está hecha también nuestra existencia. Como explica la curadora Élida Román, hay cierto misterio, fragilidad y vacío en estas obras que tratan de ser un acercamiento a ese mundo interno que nos constituye, pero muchas veces no queremos ver.
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