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No hablamos de una madre ideal para ilustrar una tarjeta de felicitación. En la escena VII del primer acto de su tragedia, Lady Macbeth menciona que sería capaz de “triturar la cabeza de su recién nacido”, si lo viera tan cobarde como su marido. Y en otro momento, afirma que desearía que de sus senos, en lugar de miel, brotara hiel.
No hablamos de una madre ideal para ilustrar una tarjeta de felicitación. En la escena VII del primer acto de su tragedia, Lady Macbeth menciona que sería capaz de “triturar la cabeza de su recién nacido”, si lo viera tan cobarde como su marido. Y en otro momento, afirma que desearía que de sus senos, en lugar de miel, brotara hiel.
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Desde su estreno en 1606, este personaje nos ha fascinado por su oscuridad. Ha sido por siglos el estereotipo de la esposa manipuladora y la madre cruel, que ejerce poder sobre un marido más débil. En el texto de Shakespeare, Macbeth reclama el trono de Escocia tras apuñalar hasta la muerte al rey Duncan y asesinar a sus dos guardias para evitar ser delatado (“Fue una noche difícil”, dice tras cargárselos a todos). Sin embargo, consciente de su incapacidad para gobernar, sabe que solo es un peón en el tablero que juega su esposa, aquella que le recrimina sus dudas previas y sus cobardías.

Cuatrocientos veinte años después de su estreno (posiblemente en el palacio de Hampton Court ante el rey Jacobo I), el curador de arte Luis Lama y un equipo de artistas muy cercano a él nos proponen una mirada para el personaje de Lady Macbeth más acorde con estos tiempos. Este equipo se puso a buscar una mujer que representara la maldad en su época y que, analizado hoy con una perspectiva contemporánea, advirtiéramos un nuevo significado. Y al redescubrir al fascinante personaje shakesperiano, los artistas analizaron sus razones para abjurar de lo femenino. Su propósito no era tornar en varón, sino vivir bajo sus propias reglas, en su intento de rebelarse ante la idea de que ella es simplemente un vehículo para que su marido tenga un heredero.

En su famoso monólogo, con la advocación “unsex me here”, ella les pide a los espíritus que no la vean como mujer, que cesen su sangre (una referencia a la menstruación), para evitar cualquier sensibilidad o debilidad en su obsesión por el poder. Se trata de un gesto radical de resistencia frente a un sistema que históricamente ha asociado la feminidad con la pasividad y la sumisión. Desde esta perspectiva, la muestra examina el conflicto que este personaje encarna: la tensión entre poder, género y deseo dentro de un orden patriarcal.
Madre hay solo una
“Toda la muestra está basada en la frase ‘unsex me’. En la idea de despojarse del sexo no para que los espíritus la conviertan en hombre, sino para no ser considerada alguien frágil. Más que victimaria, Lady Macbeth fue una víctima”, afirma Lama. “Ella empuja a su marido al asesinato para que accediera al poder. Pero una vez que el marido lo consigue, la abandona. Y comienzan en ella los remordimientos y la locura. Visto con ojos de hoy, después del ‘Me Too’, la vemos no como una mujer mala, sino una víctima que se sacrificó por su marido y que, al final, terminó traicionándola por el poder”, afirma el influyente crítico de arte. El propósito de la muestra “Unsex me: la deconstrucción de Lady Macbeth” a inaugurarse esta semana en el Museo de Arte Contemporáneo, profundiza en el concepto de la mujer a partir de este personaje, arquetipo literario que habla de las mujeres que niegan lo femenino y que se las considera malévolas por esta razón.

Sin ser protagonista, Lady Macbeth resulta la mujer más importante de toda la obra de Shakespeare. “Y mira que apenas sale en una quinta parte de la obra”, comenta Lama. “Esa rebeldía es la que la hace tan contemporánea”. ¿Cuál es la razón de su importancia? Digamos que la respuesta dramatúrgica es fácil. Como explica el crítico, es ella quien desencadena toda la tragedia. Pero son las razones simbólicas las más interesantes, y eso es lo que debe leerse en el lenguaje visual de los artistas convocados. En efecto, Patricia Bueno, Elena Damiani, Ana Cecilia Farah, Sylvia Fernández, Roberto Huarcaya, Patricia Villanueva, Giancarlo Vitor y Alice Wagner nos proponen acercamientos distintos después de una profunda investigación.
Ellos partieron de la obra original de Shakespeare, pero luego consumieron todas las versiones de Lady Macbeth que había. Por ejemplo, la novela del escritor ruso Nikolai Leskov, “Lady Macbeth del distrito de Mtsensk”, publicada en 1865, que Dmitri Shostakóvich adaptó para su ópera homónima estrenada en 1934 en Leningrado. Y, por supuesto, la infinidad de versiones, desde las más tradicionales hasta las más libres, dedicadas a Lady Macbeth, Desde el clásico de William Barker (1909), el Macbeth (1948) de Orson Welles, la filmada por William Oldroyd en el 2016 con la entonces emergente actriz Florence Pugh, o la más reciente The Tragedy of Macbeth de Joel Coen del 2021. Además de ficciones, también analizaron los estudios que del personaje hicieron los psiquiatras Sigmund Freud y Jacques Lacan.

La muestra se propone reflexionar sobre lo que es ser mujer hoy, cómo las que fueron antes consideradas las malas de la historia hoy pueden ser comprendidas como víctimas. Y los resultados son sorprendentes. Cada uno de ellos ha elegido un fragmento de la obra Macbeth y lo cita en su obra, para guiar al espectador. Patricia Bueno ofrece una especie de psicoanálisis a Lady Macbeth, mientras que Elena Damiani, Silvia Fernández o Ana Cecilia Farah se inclinan más al lenguaje paisajístico, sea en pintura, video o instalación. Son los artistas masculinos los que ofrecen piezas más explícitas: Roberto Huarcaya intenta retratar la sombra del personaje y del asesinado Duncan, representado como un enorme árbol, caído y muerto. Por su parte, Giancarlo Vítor entrega una obra titulada ‘Beyond Gender’, que, desde la eliminación del género, “funciona como un puñetazo”, a decir del crítico.
Algo está pasando en el mundo que explica que “Macbeth” es actualmente la obra más presentada de Shakespeare. Su historia nos permite pensar, además de la tragedia de la supuesta villana (la imagen de arriba es del pintor suizo Johann Heinrich Füssli, singular figura del Romanticismo), en temas vinculados a la traición, las ambiciones de poder y la inestabilidad política.
“Todo drama de Shakespeare habla del poder, de la ambición, de la guerra. Y Macbeth aborda además la infidelidad, la lucha por alcanzar el poder y, cuando se tiene, perderlo. La política peruana está plagada de brujas que nos echan la maldición. No hay otra explicación para entender la situación en la que estamos ahora”, comenta el curador Lama.

Del 14 de mayo al 12 de julio, la sala 1 del Museo de Arte Contemporáneo de Lima, en Barranco, acoge esta exposición colectiva inspirada en Lady Macbeth.
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