En Loreto existen 1.560 comunidades indígenas. En la foto, miembros del pueblo shipibo de dicha región usan tapabocas de hojas. (Foto EFE/Aidesep)
En Loreto existen 1.560 comunidades indígenas. En la foto, miembros del pueblo shipibo de dicha región usan tapabocas de hojas. (Foto EFE/Aidesep)

Achuar. Aimara. Amahuaca. Arabela. Ashaninka. Awajún. Bora. Cashinahua. Chamicuro. Chapra. Chitonahua. Ese Eja. Harakbut. Ikitu. Iñapari. Isconahua. Jaqarú. Jíbaro. Kakataibo. Kakinte. Kandozi. Kapanawa. Kichwa. Kukama Kukamiria. Madija. Maijuna. Marinahua. Mashco Piro. Mastanahua. Matsés. Matsigenka. Muniche. Nahua. Nanti. Nomatsigenga. Ocaina. Omagua. Quechuas. Resígaro. Secoya. Sharanahua. Shawi. Shipibo-Konibo. Shiwilu. Ticuna. Urarina. Uro. Vacacocha. Wampis. Yagua. Yaminahua. Yanesha. Yine. Uitoto

A puertas del Bicentenario, Misael de 10 años de edad, se sienta en su pequeña mesa. Tiene un radio a pilas, un cuaderno, un lápiz y un biberón. Sostiene a su hermanita de siete meses en la pierna izquierda. Enciende el radio y empieza su clase. Coge el lapicero y hace apuntes de lo que escucha. Cada cierto tiempo la bebé se balancea en su pierna, pidiéndole su biberón. Él, a sus 10 años, tiene que hacer acrobacias casi imposibles, para escuchar su clase, escribir, alimentar a su hermanita y no dejarla caer al suelo.

María, de 8 años, se pone su mascarilla de tela y camina detrás de sus abuelitos. Sus pequeños pies se entierran en el camino fangoso, ella sonríe y hace un esfuerzo para que sus pies no se queden atrapados. Metros más adelante, el abuelo levanta la vista buscando algún árbol seco, mientras su abuela alienta a María a continuar el difícil camino. Al encontrar un árbol seco, el abuelo da certeros hachazos al tronco, hasta lograr cortar un trozo. Asienta con la cabeza al observar a su nieta juntar las ramas más pequeñas y meterlas en un pequeño saco. Con la carga lista sobre el hombro y la espalda, nieta y abuelos emprenden el camino a casa, que les tomará unos 50 minutos. María y sus abuelitos no tienen cocina a gas, nunca la han tenido. La leña encontrada esta mañana durará dos o tres días y nuevamente volverán al monte… Continuarán la rutina.

Pueblo shipibo konibo en Pucallpa. Foto: Ministerio de Cultura.
Pueblo shipibo konibo en Pucallpa. Foto: Ministerio de Cultura.

Como Misael y María hay muchísimos más ejemplos de supervivencia en el extenso territorio amazónico. Territorio postergado, excluido, ninguneado por los gobiernos centrales y regionales, y que, hoy frente a la COVID-19, enfrentan un etnocidio latente bajo la desidia y la inacción de las autoridades que deberían protegerlos.

¿Por qué Ángela Acevedo, viceministra de interculturalidad no ha respondido a las naciones indígenas? ¿Por qué ha tenido que esperar mas de 60 días para tomar acciones? ¿Por qué no hicieron un plan de contingencia los primeros días de la emergencia, cuando las organizaciones indígenas le solicitaban? ¿Por qué no se diseñó una estrategia económica y sanitaria? ¿Por qué no implementaron protocolos de bioseguridad para las comunidades? Teniendo pleno conocimiento que la sociedad indígena es muy vulnerable a los agentes externos, ¿Por qué no se adelantaron a prevenir los riesgos? ¿Por qué no se preparó a la población con información, equipos y materiales para prevenir la pandemia? ¿Por qué no hay una política de prevención y atención a los pueblos indígenas? ¿Por qué no se instaló una Comisión Multisectorial que atienda la emergencia? ¿Por qué esperar que el mundo indígena tuviera los primeros muertos por COVID-19 para que se tomarán acciones? ¿Por qué no se escuchó la voz del 25% de la población peruana?

Para enfrentar la crisis

Le recuerdo a la viceministra de interculturalidad que tiene las funciones de formular, dirigir, coordinar, implementar, supervisar y evaluar las políticas nacionales sobre los pueblos indígenas. Además de proponer mecanismos que contribuyan a la inclusión de los indígenas en la agenda nacional. Sin embargo, Ángela Acevedo, no cumplió con ninguna de sus funciones. Careció, al igual que su jefa -la exministra de cultura Sonia Guillén- de cualquier liderazgo, iniciativa y capacidad de gestión para enfrentar la crisis y la amenaza de los sectores a los que representan. Esperó y esperó en su escritorio, en aquel edificio gris, frío, de espaldas a una Amazonía que comenzaba a contar sus muertos.¿Qué podemos hacer los indígenas cuando somos invisibles para nuestra representante? Solicitar su renuncia inmediata, ya que no está capacitada para desempeñar dicho cargo.

Ejecutivo aprobó Estrategia Multisectorial para protección de los pueblos indígenas u originarios en el marco de la emergencia sanitaria por el COVID-19. (Foto Ministerio de Cultura)
Ejecutivo aprobó Estrategia Multisectorial para protección de los pueblos indígenas u originarios en el marco de la emergencia sanitaria por el COVID-19. (Foto Ministerio de Cultura)

En un comunicado del 27 de mayo, la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) exigieron la salida de la ministra de Cultura y la de la viceministra de Interculturalidad, debido a su incapacidad para afrontar la crisis, poner en alto riesgo a los pueblos amazónicos y además, solicitaron la urgente reestructuración del sector. Frente a la inacción del MINCUL, también han alzado su voz el artista visual y curador iquiteño Christian Bendayán, el periodista Iñigo Maneiro, así como los antropólogos Luisa Elvira Belaúnde y Alberto Chirif, entre otros muchos profesionales.

Los pueblos indígenas, que, ademas guardamos saberes ancestrales, necesitamos urgente un indígena como viceministro/a de Interculturalidad, alguien conocedor y comprometido. Necesitamos representatividad política ahora y en el futuro. Estar incluidos en las agendas nacionales, que los discursos de paridad e inclusión no se queden en meros discursos, si no que se cumplan a carta cabal. El bicentenario está tocando nuestras puertas y la discriminación estatal se manifiesta de la forma más ruin hacia los indígenas. No podemos seguir aceptándolo, por eso insisto en que los cambios deben realizarse ahora, ya que es el momento para acercar el Estado a los indígenas de una forma más efectiva, digna y humana.