Por Francesca Raffo

La icónica ermita de Barranco, ubicada junto al Puente de los Suspiros, está a punto de colapsar. Su techo es un nido de gallinazos y sus paredes de adobe lucen resquebrajadas. Tras muchos años de desamparo, la Municipalidad Distrital de Barranco buscó refaccionar este templo, pero no obtuvo el permiso de su dueño: el Arzobispado de Lima. El Comercio conversó con José Rodríguez, alcalde de Barranco, quien desde el 2019 persigue esta restauración.