Más de 97 mil personas perdieron la vida en los primeros seis meses de este año, lo que representa al 51% de las víctimas registradas durante toda la pandemia. (Foto: Hugo Curotto)
Más de 97 mil personas perdieron la vida en los primeros seis meses de este año, lo que representa al 51% de las víctimas registradas durante toda la pandemia. (Foto: Hugo Curotto)
Redacción EC

A la fecha, más de 192 mil peruanos han fallecido por el desde que se confirmó el primer caso confirmado, en marzo del 2020, según cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa). Una cifra que se actualizó recientemente gracias a un comité técnico convocado por el Ejecutivo, y que coloca al Perú como el país con la mayor mortalidad en el mundo por la pandemia.

Sin embargo, los números están en un constante descenso y la segunda ola sigue disminuyendo en diversas regiones, tal como lo reflejan los reportes. Un indicador es el de los fallecimientos registrados cada día por el : se pasó de 845 decesos diarios durante el pico máximo del 20 de abril, a 122 contabilizados el 29 de junio último. Es decir, se redujeron en un 85% en solo dos meses.

Constante disminución

La segunda ola del COVID-19 ha tenido un gran impacto en el sistema de salud público durante el 2021. Más de 97 mil personas perdieron la vida en los primeros seis meses de este año, lo que representa al 51% de las víctimas registradas durante toda la pandemia.

El mes con la mayor mortalidad fue abril con 23.562 decesos por el virus –un promedio de 760 muertes por día–, seguido de marzo (21.089) y febrero (18.724). No obstante, el mes de junio ha mostrado una reducción significativa en el total acumulado: fallecieron al menos 5.930 peruanos (promedio de 269 al día).

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Esta gran disminución se aprecia en la curva de fallecimientos confirmados, cuya pendiente es mucho más pronunciada desde el pico máximo (20 de abril) al 29 de junio. Una dinámica que no ocurrió durante la primera ola, ya que desde el pico de ese evento epidemiológico (672 decesos el 1 de agosto) hasta su punto más bajo (70 decesos el 15 de noviembre) transcurrieron tres meses y medio.

Eventos regionales

Pero la pandemia no se comporta igual en las 25 regiones del país. La cifra nacional está muy vinculada a los reportes de Lima Metropolitana, que no solo concentra a un tercio de la población, sino que concentra al 41% de fallecimientos registrados en el territorio peruano (más de 41 mil víctimas solo en el 2021). Es decir, si las cifras bajan en la capital, también lo hará el promedio del Perú.

A inicios de junio, Arequipa reportó un nuevo pico de fallecimientos diarios (59 decesos el 10 de junio) que no ocurría desde julio del 2020, lo que motivó a una nueva intervención del Ejecutivo para agilizar el proceso de vacunación en la región, además de la gestión hospitalaria y de atención del sistema de salud en sus diferentes provincias. Hoy sus números están en descenso.

Loreto tuvo su pico máximo en febrero (31 decesos el día 20), pero la curva descendió hasta los actuales 3 fallecimientos en promedio diario, de acuerdo con el portal Open-Covid Perú.

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Opinan los expertos

Sobre el descenso de contagios y muertes en la segunda ola, Raúl Urquizo, exdecano del Colegio Médico de Lima, indicó que todas las epidemias presentan curvas de ascenso y descenso, con o sin tratamiento. Lo único en que se diferencian es en el tiempo. “Esta segunda ola ha durado demasiado, nueve semanas aproximadamente, y con un descenso bastante lento debido al relajamiento de medidas de bioseguridad por parte de la gente. Si hubiéramos aplicado una vigilancia mayor habría durado menos”, sostuvo.

Asimismo, señaló que la posibilidad de que se presente una tercera ola es inminente, ya que aún no se alcanza el porcentaje de vacunados propicio para la inmunidad de rebaño, a lo que se suma el no respeto por las medidas dispuestas por el Gobierno.

Ojalá que la tercera ola no llegue a la magnitud de la segunda. La población no está vacunada siquiera al 70% y encima no mantiene el cuidado respectivo. El riesgo de una tercera ola ya está tocando la puerta, y más aún con las recientes movilizaciones, cuyas consecuencias se evidenciarán en un mes. A pesar de que ahora la curva ha disminuido no debemos confiarnos, sino estar preparados”, agregó Urquizo.

Por su parte, el médico infectólogo Juan Villena señaló que este descensos de casos no debe causar un relajamiento de las medidas de bioseguridad en la población. Por el contrario, el que pueda surgir una nueva ola significa que el virus continúa circulando. “No obedecer las medidas, más las marchas realizadas recientemente, donde no se respeta el distanciamiento social, condicionan este panorama. Además, se han abierto muchos servicios y la gente acude sin el mayor cuidado”, detalló

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En tanto, respecto al desarrollo del proceso de vacunación, Urquizo mencionó que este debería acelerarse, pues se ha demostrado que disminuye de manera significativa la tasa de mortalidad en personas contagiadas.

La vacunación tiene que ser mucho más rápida. Que esté llegando mayor cantidad de vacunas es bueno, pero debemos aumentar los centros de vacunación, no solo en Lima sino a nivel nacional. Un buen ejemplo es el personal de salud que ha sido vacunado, pues la tasa de fallecidos de este grupo disminuyó significativamente. Si tenemos este indicador tan importante, se debería acelerar la vacunación”, comentó.

Finalmente, Villena se refirió a la variante Delta y el cerco epidemiológico que se ha implementado en Arequipa, donde se han registrado casos. Explicó que una vez que el virus empieza a diseminarse de manera importante ya no tiene sentido desarrollar un cerco, porque ya está muy difundido.

El cerco tiene un sentido trascendental cuando aún no empieza a diseminarse el virus, pues así protegemos a la población para que este no llegue a un determinado lugar. Cuando se detectan casos ya es mucho más difícil si es que no se cuenta con los medios para hacerlo ordenadamente. No es suficiente que la gente permanezca en casa, sino que es necesario realizar pruebas a la mayor cantidad de contactos de los infectados, si es posible a todos. Mientras no hagamos el seguimiento de una cepa o virus cualquiera adecuadamente, no podremos decir que estamos haciendo un cerco epidemiológico”, dijo.

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