Resumen

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Portada del quinto álbum de estudio de Vampire Weekend: "Only God Was Above Us".
Portada del quinto álbum de estudio de Vampire Weekend: "Only God Was Above Us".
/ Columbia
Por Francisco Melgar Wong

El álbum más reciente de Vampire Weekend, Only God Was Above Us, viene cargado de imágenes de ruina, fracaso, decadencia y, en ocasiones, catástrofe inminente. A lo largo de las diez canciones que lo componen, la banda liderada por Ezra Koening nos presenta embajadas abandonadas al final de una guerra, fisicoculturistas aplastados por sus pesas, matadores despedazados en la plaza de toros y, en su momento más esotérico, adivinos atemorizados por el futuro que acaban de leer. “Un futuro desolador”, señala Koening en “The Classical”, la segunda canción del álbum, evidenciando el significado detrás de sus metáforas. De hecho, a primera vista, el nombre del álbum –”sólo Dios estaba sobre nosotros”– parece una afirmación altanera sobre la excelencia musical de la banda, pero, en realidad, muestra el verdadero contenido de la placa: la representación de un mundo desolado y olvidado por Dios.