
¡Buen lunes, tricampeones! Entre una mezcla de bronca y decepción pasé todo el domingo pensando qué busca Cúper insistiendo con dos “refuerzos” que no reforzaron a la ‘U’ en el Clausura. Juan Manuel Requena no da soporte en la marca ni tiene el despliegue que un volante central debe tener en un sistema 3-5-2.
Desde su puesto, Adrián Quiroz tampoco muestra las ganas y el talento que lo llevaron desde Los Chankas a Campomar. La camiseta parece quedarle XXXL y el Monumental ejerce sobre él una presión que no sabe controlar. En dos partidos fue el primer cambio. Eso es más que una señal, se siente una sentencia.
A Matute con Quispe y Murrugarra. Este clásico es la primera final del 2026, y como bien ha conseguido la ‘U’ a lo largo de su historia: las finales se ganan. No importa cómo viene el equipo y, sobre todo, no hay que ver cómo llega el compadre. El U-Alianza por sí solo son partidos que se juegan de 0 a 100, y no necesitan una previa condimentada para tener que vivirse como un clásico picante.
A Matute, también, con Inga, Lapadula y Valera. La ‘U’ sostiene su ilusión en el Clausura y en el ‘Tetra’ por estos tres jugadores. Los demás siguen bajo la sospecha de no estar al 100% del rendimiento. Romero es una duda constante, Fara entró en un bache futbolístico y Polo no da grandes soluciones desde la banda.
Aún así, el clásico puede ser el partido que catapulte a la ‘U’, no solo en lo anímico sino en lo deportivo. Porque luego de Matute tocará visitar Cusco para enfrentar a Garcilaso, el puntero actual del Clausura. Y ahí sí habrá que medir la altura de Cúper y su plantel.
¡Nos leemos el próximo lunes!










