Mexico/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
La otra polarización
“Puede afirmarse incluso que el país se encuentra políticamente menos polarizado de lo que podría estar”.

Sociólogo
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En el Perú actual, la polarización no se relaciona solo con las pugnas entre el Legislativo y el Poder Judicial, o entre el Legislativo y el Ministerio Público, ni entre los progres y los conservadores, sino también con razones más “estructurales”, por llamarlas de alguna manera.
En el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “Actuar, confiar y conectar caminos”, se pueden encontrar algunas de estas otras razones. Citando la II Encuesta Nacional de Percepción de Desigualdades (2024), el informe anota que cerca del 60% de los peruanos considera que la desigualdad entre ricos y pobres es “muy grave”. Asimismo, más del 50% califica del mismo modo la desigualdad entre las ciudades y las zonas rurales, y entre Lima y el resto del país.
Algo similar e incluso más polarizado se encuentra con referencia a la desigualdad en el acceso a servicios esenciales. La percepción negativa sobre la igualdad en el acceso a la justicia es del 75%; a la salud, más del 60%; y a la educación y el trabajo, más del 50%.
El Perú ocupa el último lugar entre 17 países latinoamericanos cuando se consulta si en el respectivo país de cada encuestado se gobierna “por el bien de todo el pueblo” (9%) o de “unos cuantos grupos de poderosos” (91%). Este es un dato que evidencia la frustración y el descontento ciudadano hacia el sistema político.
Al consultar sobre los factores que más pueden ayudar a tener “un país más igualitario”, una mayoría relativa (31%) responde que un “Estado más justo”, mientras que un segundo grupo aboga por que “haya crecimiento de la economía” (21%).
Tomando en cuenta las percepciones anotadas, puede afirmarse incluso que el país se encuentra políticamente menos polarizado de lo que podría estar. Es probable que esto se deba a la falta de partidos medianamente sólidos, que articulen intereses y desarrollen una mayor capacidad de negociación.
La opinión de que los esfuerzos individuales son centrales para explicar el éxito o fracaso económico y social de una persona –66% considera que “las personas en pobreza que no tienen empleo podrían encontrar trabajo si se esforzaran más”– no alcanza para justificar el centralismo limeño, el abandono de las zonas rurales, y las desigualdades en el acceso a la justicia, educación y salud.
La campaña electoral que ya se inicia activará estas percepciones, que eventualmente encontrarán a quien las representen.







