La extinción de la vida

“Para que una democracia funcione bien, requiere de una sociedad libre de violencia, hambre y humillación”.

Carmen McEvoy
Por

Historiadora

(Ilustración: Giovanni Tazza).
(Ilustración: Giovanni Tazza).

En medio del pandemónium político que vivimos, donde la rapacidad se nos impone sin siquiera pasar por el trámite de una fingida justificación, una importante noticia ha pasado desapercibida. Acá me refiero a un estudio publicado en el Biological News y difundido por CNN, sobre un hecho muy preocupante. Casi la mitad de las especies del planeta está experimentando un declive de su población. En efecto, los seres humanos ya han acabado con la vida de un gran número de flora y fauna, llevando a muchas más –quién no recuerda con indignación el asesinato impune de uno de nuestros osos de anteojos– a la extinción. Dentro de ese contexto, un grupo importante de científicos incluso sugiere que estamos ad portas de la “sexta extinción masiva” del planeta Tierra. El estudio señala, además, que el principal factor de esta hecatombe inédita, por ser de manufactura humana, tiene que ver con la destrucción de los paisajes salvajes para dar paso a granjas, pueblos, ciudades y megaproyectos de diverso cuño. Por otro lado, el cambio climático, que se expresa en el calentamiento global, tiene su cuota en esta etapa de destrucción –al parecer sistemática e inevitable– de nuestro hogar terrestre. Por ser el hombre un depredador por excelencia, la “alerta drástica”por parte de la comunidad científica debe llamarnos a la reflexión colectiva de esta y de otro tipo de extinciones que vienen ocurriendo ante nuestros ojos, entre ellas, el de la convivencia civilizada.

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