Sin matices

“Pensar en el Perú es un ejercicio agresivamente infravalorado”.

    Gonzalo Banda
    Por

    Analista político

    Ilustración: Víctor Aguilar
    Ilustración: Víctor Aguilar

    “Aquel que conoce solo su parte del caso, conoce muy poco”, es el segundo maravilloso y radical argumento de John Stuart Mill en su ensayo sobre la libertad. Incluso cuando nuestra percepción pueda ser la correcta, si no se ha debatido lo más que se pueda hasta agotarla, es un ridículo axioma muerto y no una verdad que resplandece. Pensar en el Perú es un ejercicio agresivamente infravalorado, más en momentos de polarización política. El pensamiento es enemigo del maniqueísmo, de la simplificación sin complejidad. Como aquel maniqueísmo que imposibilita cualquier diálogo, cada vez más presente en los discursos de la presidenta Dina Boluarte que ha dividido a los peruanos en dos inequívocas partes: los vagos y violentistas vándalos que protestan, y que “¿quién los financia? ¿Qué dinero están llevando a sus hogares?” y “quieren quebrar el Estado de derecho”; y los “inmaculados”, “hermanos y hermanas que queremos vivir en paz y en orden”. Sin matices, como dijo Julio Cotler: “de un lado están los buenos y del otro están los malos”.

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