Esta es una elección por el futuro del Perú. Una alternativa llevaría a crecer alrededor de 8% al año con gran reducción de la pobreza. La otra a la desinversión, la barbarización y el aumento de la indigencia. El candidato del sombrero acaba de declarar que ellos no quieren el crecimiento económico sino el desarrollo humano. Por supuesto, con asamblea constituyente, derogación del capítulo económico, nacionalización de los recursos naturales y de los sectores estratégicos, reforma agraria de verdad, etc. conseguirá lo que promete, que no haya crecimiento económico y menos aún desarrollo humano, y que caigamos en el pozo de Venezuela y Bolivia.
Esta es una elección por el futuro del Perú. Una alternativa llevaría a crecer alrededor de 8% al año con gran reducción de la pobreza. La otra a la desinversión, la barbarización y el aumento de la indigencia. El candidato del sombrero acaba de declarar que ellos no quieren el crecimiento económico sino el desarrollo humano. Por supuesto, con asamblea constituyente, derogación del capítulo económico, nacionalización de los recursos naturales y de los sectores estratégicos, reforma agraria de verdad, etc. conseguirá lo que promete, que no haya crecimiento económico y menos aún desarrollo humano, y que caigamos en el pozo de Venezuela y Bolivia.
Ha insistido. Ha dicho que no firmará una hoja de ruta. Se reafirma en sus posiciones primigenias. Pero al mismo tiempo ha dicho lo contrario: que está de acuerdo con la “propuesta de programa de unidad nacional” formulada por Ahora Nación de López Chau que es, en realidad, una hoja de ruta, porque no contiene ninguno de los planteamientos extremos de Juntos por el Perú y sí más bien, por ejemplo, “garantizar el equilibrio de las finanzas públicas, la autonomía del Banco Central de Reserva...”.
Es la esquizofrenia o la doble cara como estrategia electoral: mantener el discurso radical para el electorado que votó por él, y otro más moderado para ampliar su espectro de votantes. El arte del engaño. Pero si acepta el programa de Ahora Nación, estará traicionando a sus electores, algo que no le sorprendería a Yehude Simon.
Ahora Nación pone como condición para dar su apoyo en la segunda vuelta la aceptación de dicho programa y “el otorgamiento de garantías formales para su cumplimiento”. Entre esas garantías estaría la conformación conjunta de equipos técnicos y “nombrar un gabinete de Unidad Nacional” (que de unidad nacional no tienen nada porque el mencionado programa contiene un ataque artero a Alberto Fujimori y a su familia).
Por supuesto, en Juntos por el Perú hay un sector que no quiere la “caviarización” de la campaña y piensa que Ahora Nación aprovecha la necesidad de apertura en la segunda vuelta para montarse en el carro en procura de ministerios y cargos públicos dentro de ese gabinete de “unidad nacional”. La “hoja de ruta” propuesta por Ahora Nación, por su parte, no contiene efectivamente los elementos más anticapitalistas del programa de Sánchez, pero tampoco plantea preservar el capítulo económico de la Constitución ni defender el derecho de propiedad, sino “promover las inversiones […] en el marco de la defensa de la soberanía nacional”. Eso es lo suficientemente amplio como para que Sánchez piense que su programa radical cabe allí.
Es un arte. La verdad es que aún no han ganado las elecciones y ya están planteando conversaciones para repartirse ministerios y sectores. Castillismo puro. El plan de gobierno de Ahora Nación es mucho más cercano al de Fuerza Popular que al de Juntos por el Perú, pero, al parecer, lo que interesa es llegar por la puerta falsa. Como decía un político antiguo, es un error vivir fuera del presupuesto público. Salvo el poder, todo es ilusión.