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CORRESPONSALES
Retrasos en las obras de remodelación y rehabilitación de decenas de colegios propiciaron –como todos los años– que el Ministerio de Educación (Minedu) habilitara aulas prefabricadas para cumplir con el inicio del año escolar. Pero lejos de brindar un ambiente seguro para los alumnos, dichas estructuras dificultan el aprendizaje y los exponen a incomodidades.
Así lo demuestran la sensación de calor y los aniegos registrados en 28 colegios de las regiones de Áncash, Tumbes y Lambayeque, donde hay aulas prefabricadas para más de 21 mil alumnos.
Solo en el Santa (Áncash) hay 15.000 escolares de 14 colegios que deben sortear un sinfín de incomodidades para estudiar. La mayoría asiste a los centros educativos Augusto Salazar Bondy, República Federal Socialista de Yugoslavia, José María Arguedas, Víctor Andrés Belaunde e Inca Garcilaso de la Vega, donde los retrasos de las obras se deben al deficiente presupuesto entregado por la gestión del ex presidente regional y hoy detenido César Álvarez.
En Lambayeque, la Dirección Regional de Educación informó que serán 5.000 los escolares de primaria y secundaria que asistirán a clases en aulas prefabricadas “hasta que se terminen de refaccionar” los colegios Juan Manuel Iturregui, Nuestra Señora del Rosario y Sara Bullón.
La situación más grave se presentó el pasado fin de semana en Tumbes, donde una intensa lluvia que duró 11 horas inundó los dos pabellones de aulas prefabricadas del colegio Túpac Amaru. Según se pudo verificar, el agua alcanzó alturas de hasta medio metro en casi todos los ambientes del plantel, que alberga a 1.400 escolares.
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