La pandemia desatada por la COVID-19 puso en evidencia —quizá como nunca antes— lo importante que es para un país desarrollar la investigación y la innovación. La experiencia de países avanzados demuestra que solo así podremos generar políticas públicas bien sustentadas en áreas de las ciencias —como la salud— así como de las humanidades, las artes y el cuidado del medio ambiente.

Por ello, las y los peruanos demandamos una educación que produzca y consuma mayor y mejor conocimiento, algo en lo que todavía tenemos mucho camino por recorrer. En los últimos tres años, el Consejo Nacional de Educación lideró la actualización, con un horizonte al 2036, de un documento clave: el Proyecto Educativo Nacional (PEN). Su principal planteamiento es que las personas aprenden a lo largo de la vida, en cualquier momento y cualquier lugar, no solamente en la escuela o en instituciones educativas.

Precisamente, el PEN al 2036: el reto de la ciudadanía plena considera que el fortalecimiento y la promoción de la investigación, el desarrollo tecnológico en múltiples disciplinas, así como el estímulo a la innovación, son soportes fundamentales para el desarrollo y la sostenibilidad del país. Pero ¿cómo incentivar estas prácticas? Según este marco estratégico, desde las etapas más tempranas, a través del aliento de la curiosidad, la creatividad, y el desarrollo de la indagación, tanto en los hogares como en los espacios educativos. Asimismo, es indispensable fortalecer las capacidades de las instituciones de educación superior, de investigación, empresas y comunidades a nivel nacional para producir nuevos conocimientos mediante la mejora de sus capacidades para investigar y la dotación de recursos para ello, así como el establecimiento de redes nacionales e internacionales de colaboración.

Desde luego, subraya que es crucial desarrollar el pensamiento crítico y el potencial creativo, es decir, la creación de espacios de libertad para experimentar y aprender en el proceso, incluso de los errores.

APOYO NECESARIO

El desarrollo de esas competencias demanda crecientes recursos financieros y técnicos para desarrollarse plenamente desde la educación básica pero principalmente en la educación superior e inclusive más allá, en el mundo del trabajo, la producción artística y la recreación. Por eso, el PEN al 2036 promueve la participación e involucramiento de los siguientes actores: Estado, organizaciones civiles, empresas, medios de comunicación, academia y, sin duda, de las familias y equipos docentes y directivos de las instituciones educativas.

La meta es garantizar oportunidades educativas y consolidar una ciudadanía plena para todas y todos. Por eso, uno de los propósitos del PEN al 2036 es Productividad, Prosperidad, Investigación y Sostenibilidad; por ello convoca al sistema educativo a impulsar la innovación como un aporte para el desarrollo y sostenibilidad del país y a todos los actores educativos a generar los entornos favorables para la indagación, producción del conocimiento y la innovación. Este propósito se enlaza con otros, como Vida Ciudadana, Inclusión y Equidad y Bienestar Socioemocional, también centrados en las personas.

Para más información visita

Proyecto Educativo Nacional al 2036

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