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Regulación nerviosa: la pieza olvidada del bienestar (y de tu nutrición)
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Regulación nerviosa: la pieza olvidada del bienestar (y de tu nutrición)

Regulación nerviosa: la pieza olvidada del bienestar (y de tu nutrición)

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En los últimos años hablamos cada vez más de hormonas, microbiota, ejercicio y salud digestiva. Pero hay un pilar silencioso, profundo, que sostiene absolutamente todo lo que haces por tu cuerpo: tu . Esa red que decide si tu cuerpo está en modo “seguridad y digestión” o en modo “alerta y supervivencia”. Y aquí viene la verdad incómoda: puedes comer perfecto, tomar tus suplementos, entrenar disciplinadamente… pero si tu sistema nervioso está desregulado, tu bienestar siempre va a sentirse a medias.

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Vivimos en un mundo que nos empuja a la velocidad: productividad, exigencia, pantallas, tráfico, ‘multitasking’ emocional y mental. Esto no es solo “estrés”, es una activación constante del sistema nervioso simpático, ese que te prepara para correr o pelear, no para digerir, absorber nutrientes, tener un ciclo menstrual balanceado o dormir profundo. Y así, sin darnos cuenta, terminamos viviendo en un estado de alerta crónica, donde el cuerpo deja de priorizar funciones esenciales como la digestión, el metabolismo, la reparación o la regulación hormonal.

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Juan Carlos Fangacio
Hacer pausas reales durante el día, para guardar silencio o exponerte a la luz natural, regulará tu química interna y tus ritmos circadianos, por lo que te sentirás mejor. (Foto: iStock)
Hacer pausas reales durante el día, para guardar silencio o exponerte a la luz natural, regulará tu química interna y tus ritmos circadianos, por lo que te sentirás mejor. (Foto: iStock)
/ Burak Sür

Por eso, cuando hablo de salud integral, no podemos dejar de lado que tu bienestar empieza por la regulación nerviosa. Porque cuando el cuerpo siente seguridad —cuando puedes respirar, pausar, soltar—, todo lo demás empieza a alinearse: tu digestión, tu energía, tu hambre real, tu saciedad, tu respuesta a los alimentos, incluso tu capacidad de tomar mejores decisiones nutricionales.

Y no, no es algo “místico” o de ‘hippies’: es biología pura. El sistema nervioso parasimpático (el que queremos activar) es literalmente el modo del cuerpo llamado ‘rest & digest’. El lugar donde tu intestino se mueve bien, donde absorbes nutrientes, donde las bacterias buenas prosperan, donde tu glucosa responde mejor, donde tus hormonas recuperan ritmo. Es el estado en el que tu cuerpo puede estar sano.

Por eso, la regulación nerviosa no es un lujo, es un requisito fisiológico. No es un “cuando tenga tiempo”, sino un “si quiero bienestar real, tengo que empezar aquí”. Y la mejor parte es que no necesitas rituales elaborados ni escaparte a la montaña todos los días. La regulación nerviosa vive en pequeñas prácticas consistentes:

  • Respirar más lento que rápido activará el nervio vago en segundos.
  • Moverte de forma suave y constante como caminatas, estiramientos, movilidad: esto literalmente desbloquea la digestión.
  • Hacer pausas reales durante el día: un minuto de silencio cambia tu química interna.
  • Exponerte a naturaleza o luz natural regula tus ritmos circadianos y tu respuesta al estrés.
  • Comer presente: es decir, masticar, oler, saborear, porque así señalas directamente al sistema digestivo que “ya puedes trabajar”.
Al momento de comer, es fundamental hacerlo con calma: mastica, huele, saborea. Tu biología te lo agradecerá. (Foto: iStock)
Al momento de comer, es fundamental hacerlo con calma: mastica, huele, saborea. Tu biología te lo agradecerá. (Foto: iStock)
/ Drazen Zigic

Y aquí entra la nutrición. Cuando estás regulado, tu intestino se mueve mejor, produces más enzimas digestivas, absorbes mejor tus nutrientes y tu microbiota se vuelve más diversa. Incluso tu glucosa deja de hacer picos innecesarios porque tu cortisol no está disparado. La fibra funciona mejor, los fermentados te caen mejor, digieres el desayuno sin sentir hinchazón y tu energía se mantiene más estable durante el día. Sí, la regulación nerviosa hace que la nutrición sea eficiente. Y la nutrición adecuada refuerza la regulación nerviosa. Es un círculo hermosamente virtuoso que se construye desde el interior hacia afuera.

En un mundo que celebra la velocidad, regular tu sistema nervioso es un acto de autocuidado radical. Es volver a tu cuerpo. Es escuchar antes de exigir. Es crear un terreno interno donde todo lo que haces por tu salud realmente puede funcionar. Y verás cómo tu salud digestiva, tus hormonas, tu energía y tu bienestar completo empiezan a encontrar un ritmo más tuyo, más sostenible, más vivo. Tu bienestar empieza por cómo se siente tu sistema nervioso. El resto… se acomoda. //

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