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¿Cuántas veces realmente debes lavarte el cabello a la semana? La respuesta de los dermatólogos te va a sorprender
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¿Cuántas veces realmente debes lavarte el cabello a la semana? La respuesta de los dermatólogos te va a sorprender

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Para muchas personas, el es mucho más que un conjunto de hebras, es una forma de autoexpresión y un rasgo central de nuestra identidad. Largo, corto, lacio, ondulado o con el estilo que mejor nos define, solemos dedicarle atención, cuidado y una buena dosis de experimentación. Yo misma, desde pequeña, he probado infinidad de productos, y rutinas. Sin embargo, algo que hasta el día de hoy me genera confusión es ¿con qué frecuencia deberíamos lavarnos el pelo?

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A lo largo de los años he escuchado opiniones y rutinas tan diferentes que me resulta difícil tener una idea clara. Recuerdo que, hace un tiempo, la socialité contó al portal Into The Gloss que se lava el pelo cada cinco días. Por su parte, —cuya melena ha sido un ícono por décadas— confesó al medio Fashionista que suele lavarse entre cada dos o tres días, e incluso defendió su rutina post-gimnasio: “No, no lo lavo todos los días. Un poco de sudor en el pelo puede ser bueno. Es como ponerte un poco de producto. Solo tienes que peinarlo con tus dedos y quedará bien”.

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Juan Carlos Fangacio

Si a estos contrastes le sumamos la avalancha de consejos que circulan en las la confusión es casi inevitable. Según explicó la doctora Elizabeth Mayeshiro, docente de la carrera de medicina humana de la Universidad Científica del Sur a “Somos”, la industria cosmética y las plataformas digitales aportan mensajes contradictorios: algunos productos y tendencias promueven lavados diarios, mientras otros aconsejan métodos ‘low poo’ o incluso ‘water-only’. A esto se suman una serie de mitos populares, como que lavarse demasiado daña el cabello o que el pelo se acostumbra y produce más grasa si se lava seguido.

Por eso, como señaló la doctora Marita Ramos, de MAPFRE, entre tantos mitos, tendencias y experiencias personales, es natural que terminemos dudando.

¿Existe una regla general?

Aunque todos quisiéramos una respuesta sencilla como “lava tu cabello X días”, la realidad es que no existe una regla universal. Como aseguró la dermatóloga Elba Naccha, de Clínica Internacional, cada cuero cabelludo funciona de manera distinta, pues no todos producimos la misma cantidad de sebo, no vivimos en el mismo clima, no usamos los mismos productos ni sudamos igual. Además, condiciones como la son un factor determinante. Por eso, la frecuencia ideal es completamente individual.

En general, se recomienda lavar según la velocidad en la que se ensucia o engrasa, sin forzar ni al exceso ni a la falta de higiene. Sin embargo, una “guía” que podríamos tomar en cuenta para establecer cierta rutina sería en base al tipo de cuero cabelludo:

Graso:

  • Frecuencia: diario o cada 1 o 2 días.
  • Por qué: produce más sebo; si no se retira causa caspa y mal olor.
  • Shampoo ideal: suave, no muy astringente.

Seco:

  • Frecuencia: cada 3 a 4 días.
  • Por qué: necesita conservar aceites naturales.
  • Shampoo ideal: hidratante, sin sulfatos fuertes.
Los expertos explican que la frecuencia ideal se determina por tu tipo de cuero cabelludo, tu textura capilar y tus hábitos diarios.
Los expertos explican que la frecuencia ideal se determina por tu tipo de cuero cabelludo, tu textura capilar y tus hábitos diarios.

Mixto:

  • Frecuencia: cada 2 a 3 días.
  • Por qué: presenta zona de coronilla grasa y laterales secos.
  • Shampoo ideal: neutro o equilibrado.

Sensible o con dermatitis:

  • Frecuencia: cada 2 a 3 días, según tolerancia.
  • Shampoo ideal: dermatológico, calmante y pH cercano a 5.5.

A esto se suma otro factor decisivo: la textura del cabello. “Los se distribuyen de manera desigual según la forma del pelo. En el cabello liso, el sebo se desplaza con facilidad desde la raíz hacia las puntas, por lo que tiende a verse graso más rápido y necesita lavados más frecuentes. En cambio, en cabellos ondulados, rizados o afro, la curvatura dificulta que esos aceites recorran toda la fibra, lo que los hace más propensos a la resequedad. Por eso, estas texturas suelen beneficiarse de espaciar el lavado y apostar por técnicas más hidratantes”, añadió la doctora Ramos.

Mitos y realidades

Entre lo que vemos en redes, los consejos de influencers y los tutoriales que prometen un cabello perfecto, es fácil caer en ideas que suenas “lógicas”, pero no siempre lo son.

“Lavarse el cabello todos los días causa caída”

De acuerdo a la dermatóloga, lavarse a diario no hace que el cabello se caiga más por sí mismo. “Lo que ves en la ducha es el cabello que ya estaba suelto por el ciclo natural. El problema no es la frecuencia, sino cómo y con qué lo haces”. Por ejemplo, si usas shampoos muy fuertes todos los días y tu cuero cabelludo tiende a ser seco, puedes irritar los folículos y generar una caída temporal.

Además, como agregó el doctor Sandro Tucto, dermatólogo de la Clínica Ricardo Palma, el daño muchas veces viene de la técnica. Un cepillado previo agresivo o el rascado fuerte del cuero cabelludo pueden debilitar la fibra capilar, generando fracturas que muchas personas confunden con la caída real.

“Si lavas menos, el cabello se acostumbra y deja de ensuciarse”

Para la doctora Mayeshiro esta creencia tiene algo de verdad, pero no por las razones que solemos imaginar. “Al espaciar los lavados, el cuero cabelludo puede regular su producción de sebo de forma natural, lo que podría llevar a que la sensación de “grasa” tarde más en aparecer. Sin embargo, esto no significa que el cabello se “ensucie menos” de manera definitiva”.

La cantidad de sebo que producimos está influenciada por factores genéticos, hormonales y ambientales, y no hay evidencia de que el cabello “aprenda” a ensuciarse menos con el tiempo. Además, cada cuero cabelludo es diferente, por lo que lo importante es encontrar una rutina de lavado que se adapte a las necesidades personales de cada uno.

Lavarse todos los días no causa caída. Lo que realmente importa es qué shampoo usas y cómo lo aplicas.
Lavarse todos los días no causa caída. Lo que realmente importa es qué shampoo usas y cómo lo aplicas.

¿Qué pasa si no lo lavo por varios días?

Una higiene insuficiente, según Elba Naccha puede provocar:

  • Dermatitis seborreica (caspa moderada a severa, especialmente en cueros cabelludos grasos).
  • Foliculitis (infección/inflamación de los folículos).
  • Dermatitis irritativa (por acumulación de sudor, sebo, polvo o productos).
  • Tiña capitis (infección por hongos; más común en niños).
  • Mal olor del cuero cabelludo (proliferación bacteriana)
  • Costras, descamación gruesa y brotes inflamatorios.

“Para la mayoría de personas, pasar más de 4 o 5 días sin lavar ya es perjudicial”, recalcó la experta de Clínica Internacional.

¿Qué importancia tiene el tipo de shampoo en la frecuencia?

En definitiva, el tipo de shampoo es clave para determinar la frecuencia de lavado. De acuerdo con Elizabeth Mayeshiro, si empleamos un producto suave o hipoalergénico, podemos lavar el cabello más seguido sin dañarlo. En cambio, las fórmulas más agresivas —especialmente las que contienen sulfatos fuertes— arrastran el sebo en exceso y resecan tanto el cuero cabelludo como las hebras, lo que obliga a espaciar los lavados para evitar irritación o fragilidad.

“No debemos olvidar que, el cuero cabelludo no es solo piel con pelo, sino una barrera protectora compuesta por lípidos, microbiota y células epidérmicas. Cuando usamos shampoos demasiado fuertes o lavamos con demasiada frecuencia, esa barrera se desequilibra. Se pierden los lípidos que nos protegen de irritantes, se altera el microbioma y pueden aparecer sequedad, picazón, inflamación e incluso una caída temporal del cabello por estrés del folículo. Por eso, la elección del shampoo debería basarse en el tipo de cuero cabelludo —graso, normal, sensible, mixto o con caspa— y no en la apariencia o textura del cabello”, precisó la doctora Naccha.

Asimismo, la técnica que se emplea con el shampoo también es importante. Por ejemplo, el popular “doble lavado”, es decir, aplicar shampoo dos veces, sí tiene fundamento, ya que el primer lavado retira la grasa y suciedad y el segundo limpia a profundidad, pero no es apto para todos.

Recomendado para:

  • Cuero cabelludo muy graso.
  • Personas que usan muchos productos (gel, crema o aceites).
  • Quienes sufren de caspa o dermatitis seborreica (con shampoos medicados).
  • Personas que sudan mucho.

No recomendado para:

  • Cuero cabelludo seco, sensible o con eczema.
  • Personas que usan shampoos fuertes con sulfatos.

Incluso alternativas como el shampoo en seco entran en esta ecuación. Como refirió la especialista de la Universidad Científica del Sur, este tipo de productos pueden ser útiles para espaciar los lavados y absorber el exceso de grasa, aunque su uso frecuente no es recomendable a largo plazo. Esto se debe a que no limpia el cabello y puede dejar residuos que obstruyen los poros, lo que podría interferir con la salud del folículo piloso y contribuir a problemas como irritación, acumulación de sebo o caspa. Además, algunos de estos productos contienen alcohol o polvos que pueden resecar el cuero cabelludo y el cabello.

“El champú en seco no es apto para todos, especialmente para quienes tienen cuero cabelludo sensible, dermatitis seborreica o . Su uso debe ser ocasional, y siempre es importante asegurarse de que se eliminen bien los residuos al final del día”, resaltó Mayeshiro.

Factores externos que modifican la frecuencia

  • Temperatura del agua: El puede resecar tanto el cabello como el cuero cabelludo, debilitando la barrera cutánea, lo que puede generar irritación y sequedad. Para evitarlo, se recomienda usar agua tibia o fría, ya que ayuda a mantener el equilibrio natural de hidratación.
Ajusta la frecuencia, elige el shampoo adecuado para tu cuero cabelludo y cuida factores externos como clima, sudor y herramientas de calor para mantener un equilibrio saludable.
Ajusta la frecuencia, elige el shampoo adecuado para tu cuero cabelludo y cuida factores externos como clima, sudor y herramientas de calor para mantener un equilibrio saludable.
  • Uso de acondicionadores, mascarillas y siliconas: Estos productos deben aplicarse solo de medios a puntas para evitar que se acumulen en el cuero cabelludo y obstruyan los poros. En el caso de las siliconas, la doctora Mayeshiro especificó que, estas pueden dejar residuos con el tiempo, lo que dificulta una limpieza completa y puede llevar a que el cabello necesite lavarse más seguido.
  • Herramientas de calor: El calor excesivo de las secadoras, planchas y rizadores deshidrata el cuero cabelludo si no se usa un protector térmico. Esta deshidratación puede estimular un aumento de sebo, lo que genera sensación de suciedad más rápida y, por ende, lavados más frecuentes.
  • Clima, sudoración y deporte: En climas cálidos y húmedos, o para quienes sudan más por realizar , aumenta tanto la producción de sebo como la humedad en el cuero cabelludo. Esto puede requerir lavados más frecuentes.
  • Tintes, alisados y otros tratamientos químicos: Estos procesos pueden dejar el cabello y el cuero cabelludo más sensibles y debilitados. Lo ideal es evitar el lavado excesivo, optando por una frecuencia de cada 2 o 3 días y usando productos específicos para cabello tratado. También es recomendable no lavar inmediatamente después del tratamiento, permitiendo que la fibra capilar se recupere y los resultados se mantengan por más tiempo.

¿Cómo saber si lo estoy lavando “demasiado” o “muy poco”?

La mejor forma de evaluar si nos estamos lavando el cabello con la frecuencia adecuada, es observar cómo se comporta y cómo se siente, indicó el doctor Sandro Tucto.

  • Si te estás lavando bien: El cabello luce brillante, sedoso, suave y dócil, así como también resulta fácil de peinar. Además, las hebras permanecen separadas entre sí, sin sensación de estar apelmazadas o enredadas.
  • Si te estás lavando muy poco: El cabello empieza a mostrar signos de saturación. Suele verse opaco, pesado y grasoso, sin recuperar su brillo natural. La grasa queda presente incluso después del lavado, y puede formarse una especie de masa entre el detergente y el sebo, lo que indica que no se está removiendo adecuadamente.
  • Si te estás lavando demasiado: Las hebras pierden su humedad esencial. El cabello se nota muy seco, con una textura pegajosa y sin brillo. Esta rigidez es una señal de que el lavado excesivo está agotando los aceites naturales del cuero cabelludo.

Algunas recomendaciones

  • Conoce tu tipo de cuero cabelludo.
  • Lava según cuánto tarda en ensuciarse.
  • Aplica el shampoo en raíz, no en todo el largo.
  • Usa acondicionador después del lavado.
  • Seca y peina con suavidad.
  • Protege tu cabello del calor.
  • No duermas con el cabello húmedo.
  • Mantén limpia la funda de la almohada y los peines.
  • Si sudas mucho, lava más seguido con shampoo suave.

Consulta al dermatólogo si hay: picazón intensa y persistente, enrojecimiento visible del cuero cabelludo, caspa gruesa o amarillenta o placas adheridas, dolor al tacto o sensación de ardor, caída de cabello localizada o zonas con menos densidad, pústulas o granitos con pus, costras, heridas o inflamación persistente.

“Lo que es realmente saludable para el cabello es mantener un equilibrio entre , nutrición y protección, utilizando productos adecuados para tu tipo de cabello y evitando tratamientos o productos que lo sobrecarguen. La salud capilar se construye con el tiempo, no con soluciones rápidas”, destacó la doctora Mayeshiro.

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