Qué ver
Esta fotografía pertenece al retiro de medicina para mujeres Tierra Fértil, vivido en Cusco en mayo pasado. Este espacio fue el más especial de 2025, entre pausa y presencia, con ternura y cuidado sosteniendo cada momento. Fue un recordatorio de que estos espacios nutren: escuchar a otras mujeres nos espeja y nos devuelve a lo esencial. Agradezco el momento por la fuerza de lo colectivo y la belleza de caminar juntas. (Foto: Andrea Caballero/ Surco)

Esta foto representa mucho más que un equipo de trabajo: demuestra cómo desde las cárceles de mujeres la economía circular puede convertirse en una herramienta real de transformación social. Como fundadora de Metamorfosis, me llena de orgullo y emoción presentarlas, ya que cada una me recuerda que las segundas oportunidades sí existen, si sus bases se construyen con trabajo digno, formación, acompañamiento y amor. (Úrsula Salazar, La Victoria)

Envío esta foto a nombre de mi mamá, Irma Boggio Pardo, quien a fines de agosto cumplió 99 años. En ella, sonríe junto a su sobrino nieto "Pepón", quien recién pudo conocerla, ya que nació en Estados Unidos. Este lazo es muy especial porque su abuelo falleció en un accidente hace muchos años, dejando a sus hijos muy pequeños. Mi madre se hizo cargo y los apoyó, hasta que pudieron emigrar. Es un amor y agradecimiento que sigue traspasando fronteras, como esta foto demuestra. (Carlos Barrantes)

Esta será la primera Navidad de mi hijo, Milán Alexander. Verlo tan feliz al apreciar las luces y adornos hace que todo se sienta nuevo y especial para nosotros también. Pudimos sentir su emoción en cada sonrisa. Estamos muy felices con tu llegada, Milán. (Foto: Daniel Lingua, Jesús María)

Este año, mis hermanas (Zayda y Sandra), mi mamá (Panchita) y yo, caminamos cinco días consecutivos en la ruta Salkantay hacia nuestro querido Machu Picchu. En esta foto se ve cómo mi hermana sostiene una cruz de madera, en representación de mi hermano Joaquín, quien partió este año al cielo. Tenía 18 años. Le dedicamos esta ruta y el esfuerzo a él. No hubo un minuto en que no sintiéramos su presencia: estuvo en cada arcoíris, pajarito, mariposa. (Diana Simón, Barranco)

Adoptar a Mía ha sido mi mejor momento de este año. Siempre había querido adoptar un perrito, pero las circunstancias no se daban. Ahora sé que era porque ella estaba destinada a formar parte de mi familia. La anécdota es tan cotidiana como graciosa: era tarde y solo fui a la tienda con mis papás por una gaseosa, cuando la encontramos. Terminamos volviendo a casa con mucho más. Mía llegó para recordarme que el tiempo acomoda, espera, y nunca se equivoca. (Valeria Aguilar, Chorrillos)

En octubre pasado celebramos nuestras bodas de oro con mi esposo, Víctor. En una memoria que guardaré por siempre en mi corazón, compartimos junto a nuestros tres hijos y cuatro nietos. Mi hijo mayor se dio el tiempo de venir desde fuera con dos de mis nietos y así celebrar en familia. (Victoria Cevallos, Magdalena)

Mi momento favorito de 2025 fue la visita que le hice al científico Marino Morikawa para el boletín de mi colegio. La experiencia fue muy bonita porque pude conocer su laboratorio, y Marino me explicó todos sus inventos con metáforas fáciles de comprender. Me encantó su invento que puede eliminar el aceite residual para que no contamine el medioambiente. Fue muy inspirador y un verdadero privilegio. (Enzo Hideki, Miraflores)

Mi abuelita Angélica siempre me contaba que, cuando yo tenía 1 año y 8 meses, en julio de 1970, mi madre, Martha, contrajo una neumonía fulminante. Los esfuerzos por curarla no sirvieron de nada: para la noche del 24 de julio mi mamá había fallecido. Este año, en setiembre, decidí hacer la exhumación de su cuerpo, en una zona donde no sabía si la encontraría. Pero así fue. A mis 54 años, encontré a mi mamá. Llené el vacío que dejó el ser que me dio la vida. (Elizabeth Estares, Huancayo)

Este año, mi esposa Lilian y yo cumplimos 50 años de edad y 18 de casados. Decidimos celebrarlo por todo lo alto: apostamos por un viaje de pareja por Europa: conocimos ciudades maravillosas como Londres, París, Florencia, Venecia, Roma y mucho más. Sin embargo, el lugar más impresionante que descubrí de su mano fue el Monte Titlis en los Alpes suizos. Un momento de fotografía que recordaremos por siempre. (José Carbonell, Jesús María)









