A veces pensamos en relaciones tóxicas solo como aquellas con otras personas. Pero las relaciones más importantes —y a veces más tóxicas— son las que tenemos con nosotros mismos.
A veces pensamos en relaciones tóxicas solo como aquellas con otras personas. Pero las relaciones más importantes —y a veces más tóxicas— son las que tenemos con nosotros mismos.
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Relaciones que drenan, hieren, manipulan o desvalorizan son un lastre para el bienestar. Identificarlas es el primer paso. Cortarlas o sanarlas es un acto de amor propio.
Pero también necesitamos examinar cómo nos tratamos a nosotros mismos. ¿Qué palabras usamos? ¿Somos nuestro peor juez o nuestro mejor aliado?
En KO creemos que entrenar cuerpo, mente y emociones implica revisar la calidad de nuestros vínculos. Cultivar relaciones que inspiren, que respeten, que nos reten a ser mejores. Incluyendo la relación con nosotros mismos.
Romper patrones tóxicos no es fácil. Pero todo se entrena. Y la recompensa es vivir más livianos, libres y auténticos.