Por Maca Bustamante

Cuando pensamos en deshidratación, solemos imaginar sed intensa, boca seca o calor extremo. Pero existe una forma mucho más común y menos evidente: la deshidratación silenciosa. Esa que no siempre se manifiesta como sed, pero sí como cansancio, dolor de cabeza, digestión lenta, estreñimiento, antojos o sensación de “cuerpo pesado”. Y no, no siempre se soluciona solo con “tomar más agua”.

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