RespuestasHace poco más de un año, el panorama de la costa central peruana cambió para siempre con la inauguración formal del Megapuerto de Chancay. Lo que inició como un ambicioso proyecto de ingeniería hoy es el eje logístico más importante del Pacífico Sur, conectando a Sudamérica con Asia en tiempos récord. Sin embargo, más allá de las grúas y los buques de 18.000 contenedores, el verdadero cambio se siente en las calles, los hoteles, las cocinas y las aulas de Chancay, Huaral e inclusive Aucallama.
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Tras doce meses de operaciones, el distrito atraviesa una metamorfosis profunda donde el turismo de negocios, la especulación inmobiliaria y una apuesta educativa de nivel internacional dibujan un nuevo mapa social.
Del “Full Day” a las visitas de negocios
El turismo en Chancay ya no es el mismo. Rosa Elena Balcázar, promotora turística y presidenta de AHORA Huaral, señala una transición clara: el turista tradicional de “paso” está siendo desplazado por el turista de negocios. Este diagnóstico es respaldado por Juan Francisco Barreto, gerente del Castillo de Chancay, quien observa un fenómeno de “turismo de lunes a lunes” en el complejo turístico.
Según Barreto, la ocupación ha dejado de ser estacional. El Castillo y el hotel ha experimentado un incremento significativo en la demanda de alojamiento corporativo. “Ya no solo recibimos familias; ahora el 40% de nuestro flujo anual está compuesto por delegaciones técnicas, empresarios y personal vinculado a la cadena logística del puerto”, explica. Además, destaca que el gasto promedio de este nuevo visitante es un 25% superior al del turista recreativo convencional, ya que requiere servicios de conectividad de alta velocidad, salas de reuniones y una oferta gastronómica más sofisticada durante los días de semana.

Por otro lado, y el dato más relevante es que el turista extranjero ha incrementado en un 10% desde la apertura del Megapuerto, antes este turista solo alcanzaba el 1%. Un crecimiento considerable y que se estima, siga alcanzando nuevos porcentajes.
Gastronomía: El Ancla de la Identidad
Pese al empuje industrial, el sabor local sigue siendo uno de los grandes factores de retención. La región ha sabido capitalizar platos bandera como la Causa a la Chancayana y el emblemático Chancho al Palo. El Festival del Chancho al Palo se ha consolidado como un imán que ahora atrae a este nuevo segmento corporativo. “El megapuerto nos da visibilidad, pero nuestra gastronomía nos da identidad”, afirma Balcázar. La meta es que el empresario que viene por negocios se quede por la experiencia culinaria, convirtiendo a Chancay, y también a Huaral, en un destino de alta gama gastronómica.

Para Barreto, el reto es que esta modernidad no borre las raíces. Su objetivo es generar una identificación tan fuerte con el patrimonio local que el joven chancayano se sienta tan orgulloso de su Castillo y su cocina como un cusqueño de Machu Picchu.
El “boom” inmobiliario
El sector inmobiliario es el corazón de esta transformación. Según Laura Oriundo, representante de Amersur, las cifras del “boom” son vertiginosas. Hace apenas cinco años, un metro cuadrado en zonas aledañas al puerto se cotizaba entre US$20 y US$30. Antes de la inauguración, el precio ya rondaba los US$100, pero hoy, doce meses después de la apertura, el metro cuadrado en áreas estratégicas adyacentes al terminal puede alcanzar los US$1.000. En el ámbito residencial, terrenos en Huaral que antes costaban 6000 dólares hoy se venden por US$25.000para apenas 120 metros cuadrados.
Esta escalada ha provocado una migración de la demanda: ante los precios prohibitivos del centro de Chancay, los inversionistas están buscando terrenos hasta 10 kilómetros más al norte. Además, el número de inmobiliarias ha pasado de apenas cinco a 120 en solo cinco años. “Proyectamos que la Panamericana Norte se convierta en un corredor comercial similar al tramo de Los Olivos y San Martín en Lima, con industrias cementeras, tiendas por de mejoramiento del hogar y construcción y servicios logísticos alineados a la carretera”, añade Oriundo.
Así también, grandes instituciones ya han marcado su territorio en la zona. La Clínica San Pablo ha adquirido predios directamente sobre la Panamericana, al igual que el Senati, que ha comprado una gran extensión en el centro de Huaral. A ellos se suma la inversión extranjera: capitales chinos, mexicanos y bolivianos están adquiriendo lotes de 300 a 400 metros cuadrados.
Incluso se perfila el ambicioso Chancay Park, un proyecto de 1.000 hectáreas que aspira a convertirse en una zona franca similar a la de Colón en Panamá. Esta visión industrial posiciona a Huaral y Aucallama como las futuras “zonas de descanso” y residencia para los miles de trabajadores que el hub portuario atraerá.
La gran apuesta académica
En este escenario, la Universidad de Lima, bajo el liderazgo de su rectora Patricia Stuart, ha consolidado un proyecto que promete ser el motor intelectual del megapuerto. La institución ha adquirido diez hectáreas estratégicas cerca de la terminal y planea una inversión masiva de aproximadamente S/100 millones.
Este proyecto no será una sede convencional, sino un Centro de Innovación y Tecnología. “Estamos analizando carreras clave como logística, administración portuaria, derecho marítimo, entre otras carreras afines”, señaló la rectora. La visión es convertir estas hectáreas en un laboratorio vivo.

Si bien, no hay claridad de cuándo se iniciarán las obras porque aún está pendiente la aprobación del Plan de Desarrollo Urbano para todo el distrito, ya están trabajando en la planificación de las carreras y están gestionando alianzas con universidades extranjeras.
El nuevo instituto de la Universidad de Lima responde a una demanda académica que trasciende la capital. Este proyecto es la evolución natural de una iniciativa que comenzó con la maestría virtual en Gestión de las Ciudades; un programa interdisciplinario diseñado para analizar las necesidades de los gobiernos regionales y que hoy cuenta con una mayoría de alumnos provenientes de diversas regiones del país.
La universidad Nacional Mayor de San Marcos y Senati se suman a la propuesta académica de la Universidad de Lima con el objetivo de seguir posicionando al país como el nodo más importante de la región.
Un futuro de desafíos
A pesar del optimismo, el camino tiene obstáculos. La falta de un Plan de Desarrollo Urbano (PDU) aprobado sigue siendo una preocupación. Sin una planificación territorial estricta, el crecimiento inmobiliario corre el riesgo de ser caótico. Chancay cumple su primer año como megapuerto con un pie en el futuro asiático y el otro en una realidad local que lucha por adaptarse. El desafío será asegurar que todos los proyectos se traduzcan en una prosperidad real y ordenada para todos.
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