Desde su creación en 1938, el personaje de Superman ha generado la venta de millones de ejemplares y ha promovido la aparición de más héroes con capas, músculos y similitudes físicas, aunque ninguno ha superado a Superman. ¿Y por qué? Porque Superman tiene un ingrediente secreto. Así inicia Simon Sinek en su podcast “A Bit of Optimism”, la entrevista al escritor estadounidense Brad Meltzer, autor de ‘thrillers’ y cómics para DC Comics.
Ese ingrediente secreto es su condición de ser humano de a pie, vulnerable y común. En el caso de Superman, es Clark Kent, el hombre real, de carne y hueso, con quien podemos identificarnos; es auténtico, emocional e imperfecto. Clark Kent representa lo que somos, nuestra identidad, y Superman, nuestras metas y aspiraciones. Así, Superman se sostiene gracias a Clark Kent. Esa ha sido una de las claves del éxito del cómic.
Esa dualidad se refleja también en el ámbito profesional. Cuando nos preguntan quiénes somos, solemos responder: soy administrador, abogado o gerente. Nos definimos por nuestros títulos, cargos, y escalafones organizacionales. Como dice el mismo Simon Sinek, “muchas veces confundimos nuestro valor con nuestros logros o títulos profesionales”. Sin embargo, esa no es nuestra verdadera identidad. Nuestra identidad es la conexión con quienes somos. Es desde ese espacio individual y único, a través de nuestros propios talentos y capacidades que nos desarrollamos personal y profesionalmente. Es así como caminamos hacia nuestras metas y podemos generar logros más allá de lo imaginable.
Lograr lo extraordinario no consiste en llegar a la cima del organigrama empresarial, sino en ser mejores a partir de nosotros mismos. Cuando nuestro enfoque está en compararnos con nuestros colegas y reclamamos sus logros y cargos, no hacemos más que perder de vista el propósito esencial que debería guiarnos: el reconocimiento de nuestro propio valor.
Así, mantener nuestra autenticidad en un mundo corporativo en el que día a día se nos empuja a ser alguien más, y actuar en coherencia con ella desde lo cotidiano, nos hace especiales y nos permite destacar sin dejar lo que nos hace únicos. Todos podemos ser héroes sin capa.