“Han pasado 30 años y hemos visto cómo algunas compañías que empezaron con nosotros ya no existen”, comenta Óscar Zevallos. (Foto: El Comercio)
“Han pasado 30 años y hemos visto cómo algunas compañías que empezaron con nosotros ya no existen”, comenta Óscar Zevallos. (Foto: El Comercio)
Ricardo Guerra Vásquez

Periodista en Economía y Negocios

ricardo.guerra@comercio.com.pe

Cuando empezó la fabricación de , estas no eran productos comerciales ni se consideraban electrodomésticos, señala Óscar Zevallos.

Aún así, encontró con su empresa (que agrupa a la marca ) en la disciplina financiera la clave para consolidarse.

—Cuénteme los inicios del grupo.

Se dio en 1988, aproximadamente, cuando aparecieron los equipos personales de cómputo. Había equipos grandes y estos solo los tenían las empresas. No eran electrodomésticos. Pero de pronto empezó a convertirse en algo comercial. Salieron una serie de fabricantes de componentes y, en ese momento, vi junto a mi socio la posibilidad de importar desde EE.UU.

—¿Fue una decisión difícil?

Apostamos por traer componentes para que pequeños empresarios peruanos, que ya habían empezado a ensamblar computadoras, tengan mayores suministros en sus talleres, generen su propias marcas y vendan a menores precios que otras transnacionales. Así aprovechamos el ‘boom’ del computo personal en el país.

—¿En qué pilares se apoyaron para crecer?

En la parte financiera, los costos. Nos ayudó ser disciplinados en el gasto y también férreos con las utilidades. Aunque se tenía la sensación de que se movía mucho capital, la ganancia era reducida y tuvimos que ser cuidadosos con los costos. Tampoco nos apresuramos en repartir las ganancias; las reinvertimos. Era necesario para que el negocio sea sostenible.

—¿Tuvieron otra clave?

Sí. Tener una política férrea de pagos. Fuimos muy cumplidores con nuestros compromisos. Los proveedores a veces te ofrecen más mercadería, pero fuimos muy cautos. Todas las empresas deben serlo. No nos comprometimos más allá de lo que nuestro mercado podía dar. Han pasado 30 años y hemos visto cómo algunas compañías que empezaron con nosotros ya no existen.

—¿Cómo cierran el 2019 y hacia dónde apuntan?

Hasta el 2016 teníamos un crecimiento bastante interesante. Posteriormente se empezó a tener un menor ritmo. Pese a ello, seguimos creciendo y lo registrado en el 2019 nos permite consolidar nuestras marcas que fabricamos en Asia, que es a lo que apuntamos. Nuestro objetivo es que el 30% de las ventas que tenemos respondan a nuestras marcas. Es mayor rentabilidad.

—¿Cómo recibe este premio LEC?

Nuestros socios de los bancos nos comentaron que querían proponernos. Luego pasamos exitosamente los fi ltros de los evaluadores. Es bien merecido que se reconozca a los empresarios peruanos que muchas veces, contra viento y marea, trabajan duro para progresar.