
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/MCA275W2XRCR5APEUAFPQXRAG4.jpg)
Esta semana Standard & Poor’s (S&P) le quitó el grado de inversión a Brasil, lo cual solo empeora la situación de la economía más grande de la región, la cual ya está en recesión.
Con la credibilidad deteriorada de la presidenta Dilma Rousseff por casos de corrupción que involucran a la estatal Petrobras, y con la del ministro de Finanzas, Joaquim Levy, desacreditada, ya que su programa de austeridad habría causado la decisión de S&P, la esperanza del país recae sobre un hombre: Alexandre Tombini, presidente del Banco Central de Brasil.
Sigue a Portafolio también en Facebook
S&P afirma que la política monetaria del país es una fortaleza comparativa entre otros factores de ráting, mientras que USB Wealth Management señala que la política monetaria es el área de política más constructiva en Brasil en estos momentos, según cita “Financial Times” (FT).
Asimismo, en la coyuntura actual se prevé que el trabajo del banco central sea más difícil, sostiene Rosenberg Consultores Associados, consultora brasileña citada por Bloomberg.
SIGUE EN EL TRONO
La publicación The Banker, del Financial Times, calificó a Tombini con un “B–” por su desempeño como jefe del Banco Central de Brasil en el 2015 y 2014 (la revista calificó con “A” y “B+” a Julio Velarde en esos mismos años). Tombini fue identificado entre los 500 más poderosos en el 2013, según Foreign Policy.
El economista por la Universidad de Brasilia y PhD por la Universidad de Illinois entró al sector público en 1991 a través del Ministerio de Finanzas. En el 2011, durante el primer gobierno de Rousseff, fue designado presidente del banco central. Y pese a que la presidenta renovó a su equipo de economía al inicio de su segundo mandato –que inició en enero de este año–, mantuvo a Tombini al frente de la máxima autoridad monetaria.
Pocos años después de asumir el cargo por primera vez, el funcionario fue criticado por ser demasiado laxo en relación con la inflación, que en el 2013 rondaba el 6%, según Reuters. Entonces, fuentes cercanas a Tombini aseguraron que no era laxo, sino, por el contrario, muy agresivo y que haría todo lo posible por recuperar la confianza de los consumidores e inversionistas.
Hoy la inflación sigue siendo el gran pendiente de este banquero. La meta es alcanzar el 4,5% a finales del 2016, aunque los analistas prevén que esta sea de 4,7% el próximo año. La tasa de referencia se mantiene en 14,25% y se estima que la economía se contraiga 2,4% este año.









