Libro con vista al bar
Libro con vista al bar
Por Sengo Pérez

Tómese como una opinión personal: para mí, hombre que se precie, hombre que vive y bebe, debe tener su bar. Decir “mi bar” es necesario, le da sentido de pertenencia, de permanencia, necesidad de tierra firme o de mar: el bar puede ser también el mar de los hombres de tierra.
     El libro que acabo de editar es más que el libro de un bar. Malo o bueno es mío, y siendo mío es del bar y de todos los que han apoyado el codo en su barra, o en alguna barra de otro bar. No es un libro hecho desde fuera. Fue hecho desde dentro y a punta de vivencias. “Pinta tu aldea y serás universal”, dicen que dijo Tolstói. Yo no quiero ser universal pero quiero pintar mi bar, el que siendo mío es de todos.
     Podría hablarles de su historia: que nació en 1937 y empezó a cerrar en el 2010 con la muerte de don Juan Casusol. Que lo visitaron José María Eguren, Martín Adán, César Moro, Julio Ramón Ribeyro, Allen Ginsberg y tantos otros… pero no lo hago, eso es currículum. Además, quienes mantienen vivo un bar son los anónimos, los de todos los días, los que lo hacen suyo.
     Este libro comenzó a hacerse en el 2009 y pareciera que adquirió vida propia y solito se fue transformando. Así, de ser un libro de fotografía, empezó a pedir textos que hablaran de su pasado, el que yo no viví: mucha vida tuvo este bar para prescindir de esas historias.
     Convocamos entonces, él y yo, a generosos amigos, algunos de ellos compañeros de mesa muchísimas veces en el propio bar; unos más fueron amigos que lo frecuentaron en otras épocas, y así se fue armando la tribu editorial. Respondieron al llamado varios que creyeron: Mario Pozzi- Escot, Roger Santiváñez, Miguel Rubio del Valle, Domingo de Ramos, Javier Arévalo, Kike del Olmo, Enrique Sánchez Hernani, Irma del Águila, Cecilia Podestá, Ana Teresa Molina, Santi Mirabella, Fernando Zevallos, Julius Mirlo, Alejandro Escudero, Marco Cuenca, Czar Gutiérrez, Bili Sánchez, César Lengua, Roger Rodríguez (quien nunca estuvo, pero siempre está). 
Y así el libro comenzó a tener cuerpo con forma de imágenes y palabras
     Las mismas fotos empezaron a cambiar para no competir con las palabras y así fueron prescindiendo de gente exceptuando a don Juan Casusol, el patriarca, el fundador de esta nave espiritual y espirituosa, y a sus hijos Rodo, César y Juan. No, este libro no debía tener gente, debía tener detalles, una especie de disección fotográfica de un sitio con cuerpo y alma, desde su nombre: “Juanito”, un nombre de hombres.
     Las fotografías son la visión de las cosas que hacen de ese bar irrepetible: un azucarero, las viejas baldosas, la luz reflejada en las botellas, los hermosos jamones listos para darle alma a los sánguches, los limones listos para el chilcano, el polvo acumulado en las botellas como una marca del paso del tiempo… es la visión del hombre fijando en la memoria cada cosa que hace de ese bar el suyo. El bar es el único lugar a donde se va muchas veces para estar solo, entre gente, y así miramos cada detalle. Este libro es el conjunto de esas capturas.

Título: El Juanito bodega bar
Autor: Sengo Pérez (editor)
Páginas: 80
Precio: S/..50.00

El libro se presentará, como no podía ser de otra manera, en el bar Juanito (Av. Grau 270) el 14 de octubre a las 18:00