Hay artistas que tienen un mánager que ve todo lo referido a la cuestión discográfica y otro que se encarga de los contratos para las presentaciones en vivo. La mayoría, en cambio, tiene un mánager que, como dice Dick Weissman, los representa como un negociador en cualquier tipo de convenio que involucre al artista. El convenio puede ser con un promotor de conciertos, con una compañía discográfica, una agencia de publicidad que quiere contratar al artista para hacer un comercial o un fabricante de ropa que quiere ser su auspiciador exclusivo, etc. De todas estas posibles negociaciones, la más frecuente es la referida a las presentaciones en vivo del artista. En efecto, el mánager debe asegurarle al artista una rutina de conciertos, inteligentemente organizada, que lo mantenga en actividad permanente, pero cuidándose, también, de no someterlo a una sobreexposición que pueda ser perjudicial para él.
En este aspecto, las cosas funcionan de una manera muy distinta en cada país. En Estados Unidos y, en general, en los países donde la industria del rock está sólidamente establecida, existe la figura del agente (o de la agencia, si se trata de una compañía), que es el que se encarga de encontrar trabajo para el artista, es decir, de buscarle conciertos, mientras que el mánager se ocupa de negociar con cada organizador las condiciones en las que el grupo tocará en tal o cual evento.
En nuestro medio, en cambio, la figura del agente no existe: son los organizadores de conciertos los que se ponen directamente en contacto con el mánager para negociar con él la posible presentación del grupo en cada concierto. De más está decir que, en un medio como el nuestro, en el que las compañías discográficas se hallan tan venidas a menos, el trabajo del mánager se concentra principalmente en el área de los conciertos.
Ahora bien, además de negociar todos los contratos referidos al artista o grupo que representa, el mánager tiene otras funciones: ser un asesor del artista, administrar sus finanzas, ser una especie de mediador entre él y su público, estar en contacto permanente con los medios para asegurarle la cobertura promocional que necesita, ser el nexo entre el artista y el sello discográfico de modo tal que el lanzamiento, la campaña promocional y demás actividades conectadas con la difusión y comercialización del disco estén debidamente sincronizadas con la agenda de conciertos, sobre la base de un cronograma de trabajo previamente establecido de común acuerdo con la disquera. Solo así se producirá una sinergia que potenciará los esfuerzos que, desde diferentes áreas, se realizan para impulsar la carrera del artista.