La intelectual peruana exploró la importancia del rol de la mujer como agente de cambio en una sociedad corrupta. (Foto: Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán)
La intelectual peruana exploró la importancia del rol de la mujer como agente de cambio en una sociedad corrupta. (Foto: Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán)
Pierina Denegri Davies

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Muchas mujeres valiosas, importantes y capaces ayudaron a forjar el país que hoy conocemos. Desde poetas, pintoras y arqueólogas, hasta periodistas, escritoras y activistas. Todas son una gran fuente de inspiración del pasado para los peruanos y peruanas que, en el presente, apuestan por construir un futuro mejor, a puertas del . Entre ellas encontramos a (1868-1958), periodista, intelectual y escritora, cuya faceta más conocida es la de activista por los derechos ciudadanos de los indígenas.

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Al basarnos en el listado creado para la exposición del , Mayer es una de las participantes más longevas.

Su vida comenzó un 12 de marzo en 1868, en Hamburgo, Alemania. Cuando sólo tenía 5 años, sus padres -adoptivos- decidieron exiliarse de lo que entonces era el imperio prusiano por razones políticas. ¿El destino? Lima, Perú. Cuando llegaron se establecieron en el Callao y ahí empezó una conexión indudable con la ciudad portuaria. Su padre, incluso, la llevó a ver zarpar al Huáscar en su viaje final. Sus padres tuvieron una participación activa en la educación de la joven Dora, quien leía todo libro que tuviera al frente. Pero, si algo es digno de destacar es su hambre por saber, por conocer aquello nuevo o distinto y, aún más importante, por compartirlo con los demás. No solo fue una autodidacta hasta sus últimos días, sino que siempre comprendió la necesidad de que el conocimiento sea colectivo.

Fotografía de Mayer de joven. (Foto: Archivo Alionca Respaldiza Chávez)
Fotografía de Mayer de joven. (Foto: Archivo Alionca Respaldiza Chávez)

La vida de Mayer se vio marcada por la Guerra del Pacífico (1879-1883), ya que tenía 17 años de edad cuando culminó. Y, como suele ocurrir, tras este episodio el país se encontraba en reconstrucción. Dora fue una de las piezas clave de este proceso, ya que nuestra nación estaba erigiendo nuevamente sus bases. Y, precisamente, se necesitaba a gente capaz, sin miedo a cuestionar lo establecido y con la inteligencia necesaria para expresarlo.

UNA VIDA DE LOGROS

Como era de esperarse, gracias a su espíritu incansable, logró cosas que la mayoría de mujeres de la época podían permitirse. Antes de cumplir 30 años de edad, publicó en Alemania su primera novela titulada A Life Contrast (1985) y, a comienzos del siglo XX, era columnista del diario El Comercio, donde exploraba temas políticos y económicos.

Si bien ya tenía un tiempo abordando el tema del indígena en el país, fue en 1909 que fundó la Asocación Pro-Indígena junto a Joaquín Capelo, profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y a Pedro Zulen, filósofo de la misma casa de estudios. Esta organización buscaba defender los derechos de los pueblos originarios del Perú y fue, sin dudas, la precursora definitiva del pensamiento indigenista. Y, también es importante recalcar, que dirigió El Deber Pro-Indígena (1912-1916), revista de la Asociación.

Portada de la revista El Deber Pro-Indígena, de la cuál Mayer era directora. (Foto: Exposición 21 intelectuales peruanos del siglo XX)
Portada de la revista El Deber Pro-Indígena, de la cuál Mayer era directora. (Foto: Exposición 21 intelectuales peruanos del siglo XX)

Con Zulen tuvo una especial amistad, que luego se vio trastocada por los sentimientos no correspondidos de ella hacia el filósofo, y una serie de dimes y diretes que terminaron en el distanciamiento entre ambos.

Además, colaboró constantemente con la conocida revista Amauta, de . Es más, en el primer número de la publicación, lanzada en 1926, se incluye una relación escrita por ella sobre las actividades de la asociación que fundó.

Un punto interesante a conocer es cómo los pensamientos de Mayer y Mariátegui distaban hasta cierto punto. “Él pensaba en el proyecto de un cambio social desde un sujeto histórico que era el proletariado. Sin embargo, Dora Mayer pensaba que en este proyecto del socialismo de Mariátegui, el indígena estaba subordinado a las decisiones de la clase obrera. Más bien, lo que ella decía, era que las propias comunidades indígenas deberían hacer una reivindicación social, incursionando en las estructuras de poder de esas épocas, a partir de ellos mismos” explica Joel Rojas, filósofo y compilador de los textos esenciales de la activista.

Dora Mayer de viaje en la selva de Junín. (Foto: Archivo Alionca Respaldiza Chávez)
Dora Mayer de viaje en la selva de Junín. (Foto: Archivo Alionca Respaldiza Chávez)

Su gran trabajo a favor de esta población la llevó, en 1940, a participar del Congreso Indigenista Interamericano que se realizó en México. Y es que Dora consideraba a los indios como base fundamental para construir esta nación, eran parte vital para hablar de la producción y el futuro del país si se quería hablar de un verdadero progreso.

INTERCULTURALIDAD Y FEMINISMO MATERNO

Pero el trabajo de Dora, en otros ámbitos, no paraba. Según cuenta el filósofo, Mayer también impartía clases de inglés y fue ahí donde tuvo su primer contacto con la comunidad china en el Perú, a través de diplomáticos. “En aquella época imperaba el racialismo (conocido como racismo científico). Era una tendencia, ahora considerada seudo científica, que dictaba una supuesta jerarquía de razas, a partir de los rasgos físicos. Los chinos, junto a los africanos, estaban en último lugar. Ella, a partir de su pluma y su amplio trabajo por los derechos humanos, criticaba esta postura que afectaba a un sector importante del país”, comenta.

Se le considera una de las primeras mujeres que participó en el bosquejo de lo que sería el pensamiento feminista en el país. Si bien dista ampliamente de las discusiones actuales del movimiento, es igual de importante analizarlo desde la empatía histórica. Es decir, entender que el contexto y la educación conservadora con la que fue criada, fueron factores determinantes en su pensar.

Hay libertad —una libertad amplia y nueva— una ausencia completa de frenos […] ¡Comercio! ¡Todos quieren comercio!


Dora Mayer. De "La mentalidad de las épocas", Almanaque ilustrado del Perú, Lima, 1926.

Ella planteaba un “feminismo maternal”, término señalado por Rojas. Ella creía que, frente a la corrupción de inicios del siglo XX, la inserción de la mujer a las actividades públicas no era la solución. En cambio, pensaba que la mujer, al tener un rol social muy importante vinculado a la familia, podría generar un cambio social y ético desde casa. “Uno de los temores de Mayer era que una mujer, como individuo, se inserte en el sistema corrupto político y no exista el cambio. Es a partir de la visión colectiva de la familia, donde la mujer tiene que liderar y reformar éticamente a su esposo”, explica el especialista.

Fue gran amiga de Miguelina Acosta Cárdenas, abogada, docente y activista moyobambina. Juntas dirigieron la revista La Crítica (1917-1929), dedicada a tocar temas como la promoción del feminismo, el sindicalismo y los derechos indígenas.

Qué se puede decir de Dora Mayer que su vida y obra no hayan dicho ya, sin la necesidad de palabras. Pero vale la pena reforzar el mensaje. Fue una mujer pionera y valiente, que vio en la interculturalidad, en el aprendizaje constante y en la pasión por el cambio herramientas para una nación que crecía con miras al futuro.

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