El pasado a través de Francisco Pizarro [CRÍTICA]
El pasado a través de Francisco Pizarro [CRÍTICA]

Buscando a Pizarro” de Marcel Velaochaga (con la curaduría de Carlo Trivelli) propone una reflexión sobre nuestro pasado a partir de la emblemática imagen de Francisco Pizarro, pintada por Daniel Hernández en 1929.

Nutriéndose de la metodología del Equipo Crónica (colectivo español de los sesenta), el artista reelabora la figura del conquistador en clave pop –remarcando su dimensión iconográfica– y la recontextualiza en distintos escenarios, dislocando sus significados.
El manejo del color de Velaochaga es notable. Sus juegos tonales capturan la mirada, que la reflexión crítica sostiene a través de la ingeniosa yuxtaposición de imágenes, cuyo trasfondo es la historia del Perú. 

Así, por ejemplo, cuadros como “La expedición”, “La sombra” o “La devoción” inciden en el origen del imperialismo (con ecos de las actuales guerras del petróleo), en ciertas tradiciones culturales (los toros) y en la religiosidad (católica) de la conquista española. 
Pero Velaochaga no solo dialoga con la historia en general, sino también con la historia del arte. En “El poste”, la figura de Atahualpa (pintada por Luis Montero en el siglo XIX) aparece colgada de un poste, como los perros muertos durante los primeros años del terrorismo –de hecho, es el mismo tipo de poste–y sobre el suelo, la sombra de Pizarro. Pero parte de la escenografía corresponde al célebre cuadro “Nighthawks” de Edward Hopper. 

En “Libre mercado”, Pizarro cabalga un carrito de supermercado lleno de frutas y verduras. De fondo aparece una imagen de la serie “Flowers” de Andy Warhol, basada en una foto de su autora utilizada sin autorización (que dio lugar a un litigio por derechos de autor), lo que introduce la propiedad intelectual en el ámbito económico al que alude el título. 

“Que Dios nos ayude” incorpora la figura en alto contraste de Pizarro sobre un carrito de supermercado (tomada de “Libre mercado”), que aparece como si hubiese sido pintada con esténcil en una pared sobre la que se ve una pinta con la frase del título –con la que el ministro Hurtado Miller concluyó el anuncio del brutal ajuste económico de Fujimori–,vinculando “Libre mercado” y ‘shock’. Asimismo, Velaochaga confronta dos estéticas políticas del grafiti: por un lado, un estilo que recuerda las pintas senderistas –recurriendo a la amenaza– y, por el otro, un estilo derivado del artista inglés Banksy –apelando al humor en su crítica social–. 

El ingenio de Velaochaga está en recurrir a la lógica del meme, trabajando con unidades de información visual reconocibles, aun así no se identifique la fuente: su estética pop (código de la globalización), su Pizarro popularizado por las láminas escolares más que por la historia del arte, sus guiños a artistas como Warhol, Banksy e incluso Quispejo (en “La Escalera”) o al fotógrafo Gervasio Sánchez (en “Buscando a Pizarro”) responden a su fuerte ‘branding’ visual. 

Marcel Velaochaga sugiere así que el episodio de la conquista actúa más allá de los confines de nuestros recuerdos. Este legado, asumido y renegado, no es otro que las huellas del encuentro entre dos mundos latiendo bajo el suelo que pisamos.

MÁS DATOS
Marcel Velaochaga: Buscando a Pizarro
Galería Icpna de Miraflores (Av. Angamos Oeste 120)
Hasta el 20 de marzo

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