Su español es el suficiente para mantener una conversación, pero es en la música donde saca todo su potencial. Mio Matsuda (1979) nació en la prefectura de Akita, al norte de Japón, pero la encontramos en Lima estos días. Su camino la llevó a la música criolla peruana, a las obras de Arturo ‘El Zambo’ Cavero, de Chabuca Granda; su último lanzamiento es una versión de “Paracutá” de Chabuca, cantada en japonés y en español, grabada junto al maestro de la guitarra Santiago ‘Coco’ Linares. Ella cantará en Lima la próxima semana como parte del recital “Criolla del mundo”.
Su español es el suficiente para mantener una conversación, pero es en la música donde saca todo su potencial. Mio Matsuda (1979) nació en la prefectura de Akita, al norte de Japón, pero la encontramos en Lima estos días. Su camino la llevó a la música criolla peruana, a las obras de Arturo ‘El Zambo’ Cavero, de Chabuca Granda; su último lanzamiento es una versión de “Paracutá” de Chabuca, cantada en japonés y en español, grabada junto al maestro de la guitarra Santiago ‘Coco’ Linares. Ella cantará en Lima la próxima semana como parte del recital “Criolla del mundo”.
“Esta canción la sentía como mía, como mi canción. Porque dice, ‘soy el dueño de mi estrella, y el dueño de mi embriaguez’ y ‘camino de mi galaxia, me voy sin querer volver’. Desde niña yo sé que voy a volver a mi galaxia después de morir, después de disfrutar esta vida. Tengo esa sensación porque miraba siempre a las estrellas. ‘Yo vine de esa estrella’, pensaba”, contó Matsuda, cuyo interés por la cultura peruana llegó tras varios giros; primero se interesó por Brasil, por el portugués; es el músico uruguayo Hugo Fattoruso, ganador del Grammy Latino a la Excelencia Musical, quien le aconsejó mirar hacia el Perú.
El interés por las culturas fuera de su país viene de su padrastro, quien le mostró la cultura italiana, lo mediterráneo. Sus estudios de sociología y antropología la llevaron a Canadá en el año 2000, donde tuvo contacto con pobladores originarios de la British Columbia; la música fue más fuerte que cualquier barrera idiomática, ellos le enseñaron a cantar. Luego de Canadá vivió en Portugal cantando fado, con su inherente melancolía, tras lo cual fue varias veces a Brasil, primero por una invitación a un festival de Minas Gerais; estuvo también en Cabo Verde, África, y ya después conoció la música de Venezuela y Argentina. ¿Qué le gustó de América Latina?“La pluralidad, la mezcla, la musicalidad, la energía de la tierra, de la naturaleza, la gente. Primero la música, es fundamental. Esa música viene de esta mezcla, de la historia”, dijo la artista.
¿Y cómo fue para ella, que se crió en una sociedad de bienestar como Japón, visitar por primera vez el continente? “Hay mucho caos [risas]. En Brasil hablan de arreglar en el momento; en Japón muy poco. La gente vive improvisando. Entonces hay mucha mucha flexibilidad, pero también un peso de la realidad, la inseguridad, todas esas cosas. Y hay mucha diferencia entre las personas ricas y los pobres; es un sistema de hace muchos años, siglos, continúa hasta ahora. Entonces eso me da me da pena, pero al mismo tiempo siento que esta energía que viene del caos también creó esa música”, sostuvo.
Mio Matsuda junto al productor musical Santiago ‘Coco’ Linares.
/ EDUARDO CAVERO SIBILLE
La magia del Perú
Con una decena de álbumes en su historial, Matsuda es conocedora de múltiples géneros musicales. ¿Qué tiene el vals peruano que lo hace especial? “Es muy negro [risas]”, sostuvo, en referencia a la influencia afropruana. “Vals hay en otros lugares, pero el vals peruano tiene el cajón, que hace esta diferencia porque el bien de negro, viene de África. Es una gran música y Chabuca hizo los valses peruanos más poéticos y filosóficos”, dijo, esforzadamente.
Y sobre la música del ‘Zambo’ Cavero, cree que tiene un ‘tumbao’ fuerte, que viene de todo el ser. También recuerda que Fattoruso se la recomendó como “música de harakiri”, en referencia al efecto que tiene con sus letras de desamor. También es admiradora del maestro Luis Abelardo Takahashi Núñez, autor de la marinera “Sacachispas”, del que ha investigado. Y todo este conocimiento e interés, pero también ritmo y sazón, estará en su concierto.
DATOS
“Criolla del mundo”, recital de Mio Matsuda. Dirección musical de Santiago “Coco” Linares. Jueves 19 de febrero, 8:30 p.m., en Cocodrilo Verde (Francisco de Paula Camino 226, Miraflores). Entradas a la venta en Teleticket.