Tiempos recios

“Se legisla para retroceder en la reforma política, para neutralizar iniciativas anticorrupción y para extender prácticas informales”.

    Martín  Tanaka
    Por

    Profesor principal en la PUCP e investigador en el IEP

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    (Foto: Congreso de la República)
    (Foto: Congreso de la República)

    Uno puede elegir la manera en la que enfrenta los tiempos que le toca vivir, pero, ciertamente, no puede elegir la época que le toca. Tomando prestado el título de la novela de Mario Vargas Llosa, vivimos tiempos recios. En las últimas décadas, tuvimos un país con una importante dinámica de crecimiento económico a pesar de sus instituciones débiles, con algunas islas de eficiencia que permitían ese crecimiento y algunas iniciativas de reforma, aunque débiles y precarias, en diferentes áreas de la administración pública. En todo esto, la influencia de ideas y prácticas provenientes de organizaciones internacionales resultaban un estímulo importante para un sistema político en general desprovisto de grandes propuestas o iniciativas políticas. La representación política estaba rota, pero los intereses particulares operaban mayormente por debajo del radar de la política nacional. Y, en cuanto a la política nacional, cierto consenso entre las élites alrededor del mantenimiento del modelo neoliberal le daba cierta continuidad y previsibilidad al rumbo del país. En medio de todo esto, las tensiones y el dinamismo político estaban marcados por demandas y movilizaciones que buscaban mayores niveles de integración y de redistribución que, al mismo tiempo, daban lugar a algunas concesiones por parte del Estado. Todo esto llamaba la atención por su resistencia al cambio y por su continuidad, hasta que la desaceleración económica empezó a mostrar con mayor elocuencia las fracturas de este modelo político.

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