Dos días atrás se realizó una requisa en el penal de Barbadillo, donde cumplen condenas de distinta naturaleza los expresidentes Pedro Castillo, Martín Vizcarra, Ollanta Humala y Alejandro Toledo. A diferencia de otras intervenciones de ese tipo, esta no fue llevada a cabo por el personal del mismo centro penitenciario, sino por la Dirección Penitenciaria del INPE con agentes del Grupo de Operaciones Especiales.
En reportes previos dirigidos al director del penal, Héctor Sandoval, se dice explícitamente que “no se encontró sustancias ni artículos prohibidos” y, sin embargo, en la reciente requisa se halló en las habitaciones de varios de los exmandatarios artefactos que no debían estar allí y cuyo irregular ingreso ahora tendrá que ser aclarado. Cabe anotar que el Reglamento General de Seguridad del INPE establece que “todo artículo electrónico como: radios, televisores, lectora DVD, otros, ingresará [al penal] con autorización del Consejo Técnico Penitenciario para uso colectivo de determinadas áreas”.
A pesar de ello, en la habitación de Pedro Castillo, por ejemplo, se encontró un televisor, una radio, una bicicleta para hacer ejercicios, una cocina y una refrigeradora. Una celda, se diría, full equipo. En la habitación de Martín Vizcarra, por otra parte, se halló también una refrigeradora, una radio y un ventilador, y en la de Ollanta Humala, un microondas. El acta con la que el Consejo Técnico Penitenciario de Barbadillo habría autorizado todo ello ya fue solicitada, pero no hay hasta el momento noticia de que haya sido entregada por el director del establecimiento. Se ha detectado, además, que las cámaras de seguridad del penal no se encuentran operativas, lo que favorece la opacidad necesaria para la materialización de las irregularidades aquí señaladas. Esa circunstancia impide, por añadidura, conocer la identidad de los visitantes de cada uno de los internos: una esfera en la que podrían existir asimismo problemas. No es este, por cierto, un fenómeno nuevo, pues hay que recordar que, tiempo atrás, se reportó también que el expresidente Fujimori contaba indebidamente con un televisor y un teléfono público a su disposición.
En lo que concierne a Vizcarra, finalmente, se debe resaltar un dato que revela su escaso apego a la verdad: después de la requisa, colgó un mensaje en cuenta de X en el que afirmaba que en su habitación “no encontraron nada irregular”. Sus defensores, muy activos en redes y en el ‘streaming’, salieron ayer en apoyo del condenado exmandatario y de los otros inquilinos de Barbadillo calificando el hecho de “cortina de humo”. Este Diario ha abordado en sendos informes las reuniones del presidente José Jerí con empresarios chinos y las movidas congresales de Jerí a favor de empresas chinas, además de nuevas revelaciones por lo que la acusación carece de sustento. Sin embargo, sobre las cámaras de seguridad que no funcionan no dicen ni una palabra. Que un golpista como Castillo pueda reunirse con seguidores sin ser fiscalizado tampoco. Conviene que los ciudadanos se den cuenta de la agenda que estos voceros buscan imponer.