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Sin noticias de dios

“Son los que violan la ley los que obtienen todas las satisfacciones y los castigos los reciben quienes se atreven a desear un país más justo”.

    Mario Vargas Llosa
    Por

    Escritor. Premio Nobel de Literatura 2010

    Ilustración: Víctor Aguilar
    Ilustración: Víctor Aguilar

    Hace algo más de 50 años, se fundó en el Perú un Sodalicio de Vida Cristiana que, a la vez que convocaba a muchos jóvenes de buenos colegios, se esparcía por el continente en varios países, alcanzando una notable popularidad. Sin embargo, al pasar de los años, se fue descubriendo que las autoridades del Sodalicio no eran lo recomendables que parecían, pues a los jóvenes que seducían, solían imponerles, para “cuajarlos”, operaciones tan atrevidas como nadar en San Bartolo, al sur de Lima, a las tres de la mañana, en esas aguas heladas, supuestamente para templarles el carácter. Además, se fue revelando que la cúpula del Sodalicio era mucho menos casta de lo que se suponía, pues había en su seno iniciativas extrañas que ofendían a los jóvenes imponiéndoles, incluso, ejercicios obscenos. Curas homosexuales se aprovechaban impúdicamente de muchos jóvenes incautos que, guiados por su fe, adherían a la devota institución.

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