Por Redacción EC

En España, el cambio de hora sigue marcando el ritmo de la vida cotidiana, alterando rutinas al menos una o dos veces por año. Con la llegada del horario de invierno, el país vuelve a ajustar sus relojes conforme a una normativa europea que establece esta modificación cada octubre. Aunque parezca un simple gesto, adelantar o retrasar la hora tiene efectos reales en la dinámica diaria, y convierte a España en uno de los casos más comentados dentro del debate global sobre la utilidad de mantener estos cambios horarios.