La reconocida figura de la televisión peruana, Lorena Caravedo, compartió en sus redes sociales las dificultades que enfrentó tras mudarse a Canadá. Mediante un vídeo, la actriz reveló que el cambio radical de país implicó dejar atrás los privilegios de su carrera en Lima para sumergirse en una cotidianidad donde la autosuficiencia es obligatoria. Este proceso de adaptación no solo ha puesto a prueba su paciencia frente a sistemas digitales desconocidos, sino que también la ha obligado a reinventar su economía personal para lidiar con el elevado costo de vida en el extranjero. A través de su testimonio, la actriz visibiliza el lado más complejo del proceso migratorio: la necesidad de reinventarse por completo en un entorno desconocido. A pesar de los obstáculos logísticos y el choque cultural, Caravedo sostiene que cada reto ha sido una oportunidad de aprendizaje invaluable en esta nueva etapa de su vida.
El cambio de país representó un golpe de realidad para Lorena, quien pasó de tener un equipo de soporte a gestionar su vida de forma solitaria. Ella admite que la ausencia de sus colaboradores habituales fue impactante: “Me chocó. Antes en Perú tenía mi programa, mi secretaria, mi asistente”.
Además del vacío administrativo, tuvo que enfrentarse a una sociedad digitalizada donde los trámites telefónicos ya no existen. “Tuve que aprender poco a poco”, confesó sobre su proceso para dominar las gestiones virtuales en un entorno totalmente distinto al peruano.
Para sobrevivir a los altos precios de Canadá, la presentadora ha desarrollado una estrategia de ahorro basada en la comparación de precios y la búsqueda de ofertas. Según Caravedo, el ingenio es fundamental: “Tú dices: ‘voy a hacer una reunión. Me compro acá, me pido allá’. No, es carísimo. Tú misma aprendes a ingeniarte, a ver cómo la haces, cómo esto, cómo ahorrar”.
Ahora, su rutina incluye visitar distintos comercios para encontrar productos específicos a menor costo: “Que compras tu salmón en la tienda canadiense, que compras tus paltas en un lugar más barato... te vas acomodando”.
Lorena destacó la diferencia en la calidez social, describiendo una “barrera extraña” en comparación con el trato hispanoamericano, aunque valora profundamente el respeto ciudadano por el tiempo y las normas. Según recoge La República, le sorprendió la paciencia en las filas y, sobre todo, la honestidad del sistema comercial.
Por ejemplo, tras reclamar por unas frutas en mal estado, recibió su dinero de vuelta sin trabas. Para ella, convivir con estas reglas ha sido un ejercicio de crecimiento: “Ir aprendiendo, ir aceptando, ir creciendo y ser tolerante, paciente, más de lo que tú creías que eras”.
La determinación de mudarse nació de la necesidad de estar cerca de sus hijas, priorizando el tiempo de calidad sobre el estatus económico o profesional que poseía en Perú. Caravedo cuestionó el sentido de su éxito si este implicaba vivir alejada de su familia: “¿Para qué quiero un trabajo o ganar más dinero si no estoy con mis hijas?”.
Actualmente, a pesar de los retos logísticos y el esfuerzo que implica su nueva rutina, se siente satisfecha y plena por haber recuperado el vínculo diario con ellas: “Estoy con ellas, compartimos, estoy tan feliz”.
Maju Mantilla comparte una poderosa reflexión tras vivir uno de los momentos más complejos de su vida: encontrar la calma sin dejarse llevar por la ira ni el resentimiento. Tras meses marcados por la exposición mediática y situaciones difíciles, la conductora regresa a las pantallas con nuevos proyectos. En diálogo con El Comercio, habla de este renacer y de las lecciones que le dejó esta etapa.