Resumen

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Paris: Louis Pasteur (1822-1895), pone vacunas en su laboratorio.
Paris: Louis Pasteur (1822-1895), pone vacunas en su laboratorio.
/ Bettmann
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Durante miles de años, la viruela fue una de las enfermedades más mortales y temidas en el mundo. Mataba a un tercio de las personas que enfermaba. Los que sobrevivían a ella, nunca podían olvidarla. Solo en el siglo XX, se calcula que más de 300 millones de personas murieron en el mundo a causa de la viruela. En 1796, en medio de uno de los momentos de mayor extensión de la viruela por Europa, el médico rural e inglés Edward Jenner reflexionó sobre el ya conocido hecho de que las mujeres que ordeñaban la leche se contagiaban de una suerte de “viruela bovina” por el permanente contacto con los animales, pero luego de lo cual quedaban libres de contagiarse de la enfermedad. Jenner tomó virus de viruela bovina de las llagas de una lechera y se lo inoculó con una inyección a un niño de ocho años. Luego de que el pequeño se recuperó por completo de la enfermedad, el médico inglés volvió a inocular al niño pero esta vez viruela normal.