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Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)

Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)

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Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)
Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)
/ nicoletaionescu
Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)
Ante la falta de comida, se activa el “modo ahorro”, que implica una baja del metabolismo, retención de grasa y un aumento del apetito y de cosas dulces o calóricas. (Foto: iStock)
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Por Maca Bustamante

Llega el verano y, como cada año, empieza el festival de las “dietas milagrosas”. Que si “pierde 5 kilos en una semana”, que si “solo frutas por tres días”, o la clásica “no comas después de las 6 de la tarde”. Pero seamos honestos: ¿cuántas veces has intentado comer menos y terminado comiéndote hasta las paredes de la refri tres días después?