Por Melvyn Arce Ruiz

Detrás de la vitrina de colores vivos de Artia Pastelería hay una historia de unión y adaptación constante, con la que muchos de sus comensales pueden sentirse identificados. Este espacio es la evolución natural de un negocio familiar que hoy suma restaurantes como Lagunilla y Tatá Rooftop. Hace un año, la pastelería que durante décadas acompañó la propuesta de MCGrill, un restaurante conocido en Ica, inició un proceso de transformación y adoptó un nuevo nombre e imagen con un objetivo claro: llegar a más personas con una propuesta que celebra la tradición dulce iqueña sin dejar de dialogar con lo que demandan las nuevas generaciones.

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