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Entre el apagón analógico y el streaming, la TV de señal abierta resistió en el 2025
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Entre el apagón analógico y el streaming, la TV de señal abierta resistió en el 2025

Entre el apagón analógico y el streaming, la TV de señal abierta resistió en el 2025

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El 2025 no fue un año fácil para la en el Perú. Fue, más bien, un tiempo de cambios, ajustes forzados y redefiniciones profundas. En un ecosistema cada vez más fragmentado por el avance de los podcasts, las plataformas de streaming y las redes sociales, la televisión tradicional volvió a ser puesta a prueba. Y, contra muchos pronósticos, resistió.

Ha sido un año de grandes transformaciones y desafíos para todos los canales, resume, periodista, analista y gerente general de Del Barrio Producciones. El consumo digital creció, sí, pero la televisión no se desmoronó. Hubo más producción local, nuevos movimientos empresariales y una reconfiguración silenciosa de hábitos: el público sigue mirando televisión, aunque ya no exactamente como antes.

El mapa televisivo se movió. Panamericana TV cambió de dueño, Latina entró en una nueva administración, figuras migraron de un canal a otro y se anunció el regreso de Gisela Valcárcel a la pantalla chica.Han sido meses de reacomodos que no se reflejan de inmediato en el rating, pero que marcan procesos”, explica Coya. La televisión, recuerda, no responde a golpes instantáneos: necesita tiempo para que el público se adapte.

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En ese escenario, América Televisión volvió a demostrar por qué sigue liderando el encendido. Al fondo hay sitio” cerró el año como líder absoluto, consolidado y reforzado. “Siempre hay quienes anuncian su último año y siempre se equivocan. El público sigue apostando por la serie, eso es inobjetable”, dice Coya. El liderazgo también se sostuvo con “Esto es guerra”, que continuó dominando su franja, incluso en un contexto de audiencias más dispersas.

Del Barrio Producciones, por su parte, vivió uno de sus mayores retos: migrar sus ficciones a un horario históricamente complejo. “Eres mi sangre” logró imponerse a las 10 de la noche, demostrando que los hábitos de consumo han cambiado. “La gente se acuesta más tarde y sigue viendo televisión. El liderazgo en un horario inusual confirma eso”, señala. A esto se suman los buenos resultados de “Nina de azúcar” y “Luz de luna 4”, que reafirmaron el peso de la ficción nacional.

Latina, en tanto, atraviesa una etapa de reconstrucción. Tras una primera apuesta asociada con Mega de Chile, el canal decidió asumir directamente la producción de telenovelas junto a Chasqui Producciones. Primero con “”, luego con “Valentina valiente”, producción que se emitirá el próximo año.

Es un proceso. La televisión no se reinventa de la noche a la mañana. Los resultados reales se verán en el 2026”, apunta Coya.

ATV sostuvo uno de sus pilares más estables: “Magaly TV La Firme”. Pero el año también estuvo marcado por despedidas significativas. tras catorce años”, y luego de 25 años al aire a través de América TV.

Willax, que había irrumpido con fuerza, sintió el impacto de algunas salidas claves, pero ya mira al 2026 con expectativa.

El próximo año será eminentemente noticioso. Los canales han reforzado sus áreas de prensa porque, pese a todo, la televisión sigue siendo el medio que llega más rápido y a más personas”, sostiene Coya.

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Los dominicales “Cuarto Poder” y “Punto Final” marcaron agenda con investigaciones de alto impacto, mientras el entretenimiento buscó nuevas fórmulas. “Yo soy” regresó tras tres años y fue un éxito; “El gran chef “cerró su ciclo; Ernesto Pimentel amplió su presencia con “Esta noche”; y América TV apostó por formatos como “” y “Evidencia oculta”.

Pero el hecho más determinante del año ocurrió fuera de la pantalla: el . El 31 de diciembre del 2024 marcó el inicio de una transición que golpeó con fuerza el encendido. “En los primeros meses se perdió aproximadamente entre el 25% y 27% de audiencia en Lima y Callao, recuerda Coya. La desorientación del público fue evidente y la inversión publicitaria se resintió. Poco a poco, con la adaptación al sistema digital, el público fue regresando. Esa recuperación condicionó muchas decisiones de programación y presupuesto durante todo el año.

No todo avanzó. La ausencia de programas infantiles sigue siendo una deuda pendiente. “Es un tema comercial, pero también de responsabilidad”, afirma Coya, quien considera que TV Perú debería liderar esa apuesta, al no depender de anunciantes. La televisión, insiste, no puede limitarse solo a lo rentable: también debe pensar en el interés general.

Entonces, ¿qué fue el 2025 para la televisión abierta? “Un año de transición”, responde sin dudar. Un año atravesado por el apagón analógico, por la migración de audiencias jóvenes al streaming y por una industria obligada a reordenarse. Pero también un año de resistencia.

Con un 2026 electoral en el horizonte, Coya es optimista. “La televisión va a recuperar protagonismo. Las redes dan chispazos, pero no construyen audiencias fieles. La televisión todavía ocupa una posición de privilegio”, sentencia.