La selección peruana empató 1-1 con México en su último amistoso disputado en Nueva Jersey y dejó buenas sensaciones tras el partido. Podría decirse que hizo su mejor presentación desde que empezó la era de Mano Menezes ya hace nueve meses atrás. Y cabe reflexionar sobre tres apuntes que me parecen fundamentales de resaltar.
El primero es que se vio un equipo más compacto, corto y ordenado, que incluso se animó a presionar arriba, alto, a un rival claramente superior. Esto supone una mejoría si lo comparamos con el juego de la Bicolor ante Estados Unidos en el primer partido.
El segundo es que, a diferencia de otras presentaciones, esta vez Perú estuvo mucho más pendiente de recuperar la pelota en la mitad de la cancha y a partir de allí se atrevió a jugar, a progresar. Y cuando le tocó defender, lo hizo en bloque corto, sólido, al punto de que el mismo Pedro Gallese no tuvo demasiada participación en todo el cotejo.
Y tercero, pero no menos importante, es que de cara al futuro aparecen nombres desde los que podemos empezar a construir. Por mencionar a algunos: Marco Huamán, Piero Magallanes y el goleador Jairo Vélez, quien ya suma cinco tantos en la era Menezes.
Está claro que este empate todavía no alcanza para pensar en una mejora abismal; sin embargo, el 1-1 ha dejadao levemente una ventana de esperanza.