Ante una caída, los padres tienen que hablar de forma tranquila con sus hijos. Si se desesperan o se angustian, el niño se sentirá más desesperado
Ante una caída, los padres tienen que hablar de forma tranquila con sus hijos. Si se desesperan o se angustian, el niño se sentirá más desesperado
Dora Liz Leon Rojas

Los padres quieren dar lo mejor a sus hijos para que puedan desarrollarse por completo en la vida adulta, pero muchas veces puede convertirse en una sobreprotección.

Pero, ¿por qué se desarrolla? “La madre sobreprotectora tiene miedo absoluto a que le pase algo al niño en su poder y que, al fracasar, tenga una culpa muy fuerte”, señala Martha Leyva, psicóloga especialista en desarrollo humano en Family’s House a de El Comercio.

Ante esto, la experta brinda estos consejos para evitar ser una madre sobreprotectora:

Permítele equivocarse

Es importante que los padres enseñen a los niños que los errores son parte de la vida y que sirven para reflexionar lo que pasó, recuperarse y continuar.

Por ejemplo, cuando un niño se cae, los padres sobreprotectores suelen correr tras él para auxiliarlo. Aunque el golpe sea leve, la reacción del entorno puede impactar al niño ya que le hace sentir en peligro. Entonces, en lugar de que el niño se calme ante el auxilio, se desespera y continúa llorando.

Por eso, ante estas situaciones, la experta recomienda a los padres hablar a los niños de forma tranquila, explicándoles que no ha pasado nada grave y que en un rato podrá continuar con sus actividades.

Evita ser tan condescendiente

Ante una rabieta, algunos padres suelen darle al niño lo que pide para calmar el llanto. Sin embargo, esto provoca que el niño no logre desarrollar el concepto de la espera, de la obediencia y del sí o del no. Entonces, en la vida adulta, no saben tolerar la frustración ni ser pacientes.

“El proceso de las rabietas, que sucede entre el año y medio, y dos años y medio, es importante porque forman el carácter del niño. Es la capacidad de soporte de las emociones fuertes. Pero, de no tratarlo en su momento, seguirán haciendo rabietas porque el cerebro entendió que tiene que enojarse para obtener algo”, señala la experta.

Déjalo experimentar nuevas actividades

A medida que crecen, los niños quieren realizar otras actividades como ir de campamento o hacer una pijamada. Ante esta situación, los padres sobreprotectores no quieren que sus hijos acudan a alguna de estas opciones porque sienten que algo malo les podría pasar. Sin embargo, los niños deben experimentar nuevas vivencias.

“El cerebro aprende a planificar, organizarse y distribuir su tiempo. Es un sensor que mapea la conducta mediante las vivencias y, sobre eso, arma su patrón de seguridad”, afirma Leiva.

Ante esto, la psicóloga recomienda a los padres investigar sobre la actividad que realizará el niño y, luego de estar seguro, darle permiso.

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