Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Empezó con un mensaje de WhatsApp con el aparente pedido inofensivo de diálogo. Era febrero, faltaba un mes para el inicio de clases escolares y los extorsionadores hicieron el primer contacto. “Como no aceptamos dialogar —ceder al pago de cupos, para ser más claros— nos pusieron el primer artefacto explosivo”. El director de un colegio en Comas, cuyo nombre se mantendrá en reserva, lleva semanas cambiando de domicilio por miedo a que los delincuentes atenten contra su vida y la de su familia y con la frustración de que la única protección que le brindan las autoridades se reduce a un policía frente al plantel.