Cerca de 12 mil voluntarios participaron del estudio clínico de la vacuna de Sinopharm en Perú. (Foto: GEC)
Cerca de 12 mil voluntarios participaron del estudio clínico de la vacuna de Sinopharm en Perú. (Foto: GEC)
Lourdes Fernández Calvo

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La familia de Erick Salazar Seminario, de 45 años, está desesperada. Su hermano, Jean Salazar, está parado en la puerta del hospital Cayetano Heredia desde ayer esperando que alguien le dé respuestas sobre el estado de su hermano que fue diagnosticado con COVID-19 y tiene, según dice, el 50% de los pulmones afectados por una grave neumonía.

Erick Salazar es voluntario de la fase III de los ensayos clínicos de la vacuna Sinopharm que está a cargo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Él recibió las dos dosis de la vacuna. Hace unas semanas, empezó a sentir malestares y se hizo una tomografía que detectó que tenía neumonía. Dos pruebas moleculares después, confirmó que era positivo al COVID-19.

Erick es fotógrafo y periodista. Según su familia, tiene el 50% de sus pulmones comprometidos por el COVID-19. (Foto: Facebook)
Erick es fotógrafo y periodista. Según su familia, tiene el 50% de sus pulmones comprometidos por el COVID-19. (Foto: Facebook)

Desde ese momento, Erick comunicó de su estado a su monitor, persona encargada de velar por el voluntario del estudio, y este le dijo que hiciera cuarentena en su casa.

“Le dijeron que guardara cuarentena en casa y que lo iban a monitorear todos los días. Pero los síntomas iban en aumento y estaba mal. Él dijo que se quería internar y le dijeron que todavía no, pero ya la cosa estaba peor y optamos para que se interne. Nadie de la universidad estuvo con nosotros. Nos llamaban a preguntar cómo está, si esta en cama UCI, cómo ingresó, cuál es su saturación. Nosotros les pedimos que le consiguieran una cama UCI porque son los responsables de lo que le sucede a mi hermano, pero nos dijeron que ya no podían hacer nada y que ya estaba en manos del hospital”, contó Jean a El Comercio. Ayer, después de presentar la denuncia en varios medios, el joven consiguió una cama UCI en una clínica local.

Fuentes del Minsa indicaron que Salazar Sarmiento fue ingresado al hospital por tratarse de un paciente COVID-19 y por contar con el SIS. Indicaron que se le está atendiendo y se está a la espera de una cama UCI para poder internarlo. Aclararon que la atención brindada es por ser paciente SIS y no por ser voluntario a la vacuna Sinopharm.

La familia de Erick asegura que ya informaron a Susalud para que investigue si hubo alguna irregularidad en el cuidado del paciente. Además indicaron que denunciarán penalmente a la universidad por no otorgarle a tiempo una cama UCI a Erick pese a ser voluntarios. Aún no saben por qué delito harán la denuncia.

Por su parte, voceros de prensa de la UPCH indicaron que se pronunciarán a través de un comunicado de prensa.

Erick es el tercer voluntario de la fase III de los ensayos clínicos de la vacuna Sinopharm de la UPCH que ha resultado positivo al COVID-19. En enero, una voluntaria falleció tras padecer del nuevo coronavirus. En esa ocasión, la UPCH confirmó que la voluntaria había recibido un placebo. La apertura de su ficha de investigación se realizó por sugerencia del Instituto Nacional de Salud (INS) y el Comité de Seguridad y Monitoreo de Datos de la UPCH.

A fines de febrero, Juan Quiñones Miranda, de 74 años, murió en Chimbote por Covid-19. Su familia informó que padecía de diabetes y había sufrido cáncer de próstata, pero pese a ello, los investigadores de la UPCH aceptaron que participara como voluntario del ensayo clínico. Falleció por neumonía. Su familia aseguró al portal que le avisaron a su monitora de su estado crítico pero no los ayudaron.

Qué dice el consentimiento

Desde el 2020, unos 12 mil voluntarios han participado en el estudio clínico de la fase III de las vacunas de Sinopharm en el Perú a cargo de la UPCH y la UNMSM.

Los voceros a cargo del estudio informaron que se les inyectaría a los voluntarios las vacunas en estudio o una sustancia placebo. Por lo tanto, a pesar de ser inyectados, los voluntarios no deben descuidarse y deben continuar con las precauciones debidas para evitar contraer la infección por el nuevo coronavirus.

Antes de participar en el estudio, todos los voluntarios deben leer y firmar un consentimiento en el que se dan las indicaciones específicas del protocolo a seguir en los próximos meses. Además de requerirse que los participantes tengan más de 18 años, se les exige pasar por una evaluación física y su historia clínica, realizado por el médico del estudio que debe confirmar que esté bien de salud.

El documento señala que, después de aplicarse la primera dosis, los voluntarios serán observados por un monitor para saber qué síntomas pudieran tener posteriormente.

“Usted será observado en este establecimiento durante media hora y posteriormente el equipo del estudio se contactará con usted todos los días para preguntarle sobre algún síntoma que pueda ser de cuidado, incluyendo los del listado de la siguiente página. Este contacto telefónico se dará durante todo el año de su participación en el estudio.

Con su autorización se instalará en su teléfono celular una aplicación que le servirá como un atajo o manera rápida de reportar que ese día usted no tiene molestias y no desea ser contactado. La aplicación además le si en ese día nadie del equipo de investigación lo contactó. Asimismo le permitirá contacto inmediato con su monitor a cargo, con la central del estudio, o con un médico del estudio, dependiendo de su necesidad”, señala el documento.

Sobre un posible contagio del COVID-19, el documento precisa lo siguiente:

“Nosotros estaremos atentos a cualquier síntoma a través de llamadas que le haremos cada día. En esas llamadas también se le preguntará por algún signo o síntoma para verificar que está bien de salud o si tienen algún signo de haberse infectado con el SARS-CoV-2.

Usted podrá avisar la presencia de cualquier molestia al personal del estudio, rápidamente por teléfono, en cualquier momento del día. Si en algún momento usted presenta fiebre (temperatura mayor a 38 grados) que no baja con su medicación o tiene sensación de falta de aire o dificultad para respirar o se siente desorientado o confundido, tiene dolor en el pecho o ve que sus labios se han vuelto de color azul, deberá acudir de inmediato al hospital”.

No hay ninguna especificación sobre el traslado de pacientes a un centro de salud a cargo del equipo de investigación. Sin embargo, familiares de voluntarios han asegurado que los monitores a cargo prometen ayudarlos y al final no lo hacen.

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