Dupin, Paget, Evans y la peruana Nelly Fonseca. En torno al 8 de marzo, Día de la Mujer, recordamos a algunas de las muchas escritoras que se vieron obligadas a publicar libros usando nombres masculinos.
Dupin, Paget, Evans y la peruana Nelly Fonseca. En torno al 8 de marzo, Día de la Mujer, recordamos a algunas de las muchas escritoras que se vieron obligadas a publicar libros usando nombres masculinos.
Por Enrique Planas

El 29 de diciembre de 1836, Charlotte Brontë, una joven maestra, ilusionada con la vocación literaria, escribió una carta al laureado poeta Robert Southey. En ella le presentaba los manuscritos de lo que consideraba sus mejores poemas, pidiéndole un juicio de valor en su intención de publicarlos. La respuesta del escritor británico, tres meses después, fue brutal. “La literatura no puede, y no debería, ser asunto de la vida de una mujer”. El golpe no la intimidó, y la escritora de veinte años siguió sujetando la pluma. Así, en 1847 publicó su conocida novela “Jane Eyre”, pero con un seudónimo masculino para poder sortear el profundo abismo que separaba a las mujeres de un mundo literario colonizado por los hombres. Currer Bell fue su nombre.

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